Las manzanas (Agatha Christie) Libros Clásicos

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El cuarto hombre daba la impresión de contener su escepticismo momentáneamente.
-Bueno, monsieur Poirot -dijo el condestable jefe-. Usted ya sabe por qué estamos aquí...
Poirot hizo un movimiento de manos, una seña. El inspector Raglán salió de la habitación, regresando en compañía de una mujer de treinta años, aproximadamente, una chica y dos adolescentes, dos muchachos.
Procedió a efectuar las presentaciones.
-La señora Butler... La señorita Miranda Butler... Los señores Nicholas Ransom y Desmond Holland... Poirot se levantó, cogiendo a Miranda por una mano.
-Siéntate aquí, junto a tu madre, Miranda... El señor Richmond, condestable jefe de la policía, quiere hacerte algunas preguntas. Desea, naturalmente, que tú se las contestes. La cuestión se refiere a algo que tú viste... hace más de un año, hace casi dos. Tú hablaste de ello con una persona, una sola persona, tengo entendido. ¿Es cierto lo que acabo de decir?
-Hablé de aquello con Joyce.
-¿Y qué es lo que le dijiste a Joyce, exactamente?
-Que había sido testigo de un crimen.
-¿Referiste eso a alguna otra persona?
-No. Sin embargo, creo que Leopold se enteró... Usted ya sabe que tenía la costumbre de espiar a los demás, de escuchar las conversaciones ajenas. Se paraba detrás de las puertas... Hacía todas esas cosas. Siempre le había agradado estar informado de los secretos del prójimo.
-Tú oíste afirmar que Joyce Reynolds, durante la tarde, antes de la reunión en casa de la señora Drake, aseguró que ella había visto a alguien cometer un crimen... ¿Era eso cierto?
-No. Joyce se limitó a repetir lo que yo le había dicho... Fingía, simplemente, ya que quería dar la impresión de que aquello le había sucedido a ella.
-¿Querrás decirnos ahora qué es lo que viste?
-Yo no supe al principio que se trataba de un crimen. Me figuré que había sido un accidente. Pensé que ella se había caído...
-¿Dónde ocurrió la escena?
-En el jardín de Quarry House, en el hueco que ocupara en otro tiempo la fuente. Yo me encontraba subida a la copa de un árbol. Había estado observando los manejos de una ardilla... Era preciso que me mantuviera muy quieta, ya que de lo contrarío el animal habría huido, espantado. Las ardillas son muy rápidas en sus movimientos.
-Cuéntanos lo que viste.
-La llevaban un nombre y una mujer a lo largo de un sendero. Me figuré que pensaban conducirla al hospital o al edificio de Quarry House.

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