Las manzanas (Agatha Christie) Libros Clásicos

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No era preciso que Olga Seminoff fuese acusada de falsificación, ni procesada. Bastaba con que se sospechase de ella. La falsificación parecía beneficiarla. Podía haber sido hecha por la chica muy fácilmente, ya que existían pruebas de que había imitado en varias ocasiones la letra de su señora. Si desaparecía repentinamente, todo el mundo supondría, no sólo que era una falsificadora en efecto, sino que, por añadidura, había hecho algo para que la anciana muriera.
Así que en una ocasión propicia Olga Seminoff pasó a mejor vida. Lesley Ferrier fue apuñalado, hablándose de unas amistades poco recomendables y de una mujer celosa. Ahora bien, el cuchillo que se encontró en el pozo se corresponde perfectamente con las heridas del joven.
Pensé que el cadáver de Olga debía haber sido escondido en algún punto de la localidad, pero, lógicamente, no sabía dónde. Hasta que un día oí hablar a Miranda, que se interesaba por el pozo de los deseos. Apremiaba a Michael Garfield para que le llevara hasta él. Y él se negaba...
Poco después, hablando con la señora Goodbody, dije que me estaba preguntando a dónde habría ido a parar la muchacha desaparecida y ella contestó: "Ding dong dell, pussy´s in the well. Entonces, tuve la seguridad de que el cuerpo de la chica se encontraba en el pozo de los deseos.
Descubrí que quedaba en los jardines, en el Quarry Wood, en una ladera situada no muy lejos de la casa de Michael Garfield, y pensé que Miranda pudo haber presenciado el crimen o la ocultación del cadáver más tarde. La señora Drake y Michael temían que alguien les hubiese visto... Pero no tenían la menor idea acerca de la posible identidad del intruso... En fin de cuentas, sin embargo, como no ocurrió nada, los dos se sintieron seguros. Forjaron sus planes. No llevaban prisa, pero se mantenían en movimiento. Ella hablaba con frecuencia de adquirir algunos terrenos en el extranjero, daba pie para que la gente pensase que proyectaba abandonar Woodleigh Common. El sector residencial le hacía recordar días muy tristes... Aludía con estas palabras a la muerte de su esposo.
Todo marchaba a las mil maravillas. Finalmente, se produjo el "golpe" de la reunión, con las palabras de Joyce, afirmando haber sido testigo de un crimen. Rowena, por fin, sabía a qué atenerse. Es lo que ella se figuraba, al menos. Creía haber descubierto la identidad de la persona que se encontraba en los jardines el día crítico.

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