La Carta de Colón anunciando el descubrimiento (Cristóbal Colón) Libros Clásicos

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la cual no hay hombre ninguno. Ellas no usan ejercicio femenil, salvo
arcos y flechas, como los sobredichos, de cañas, y se arman y cobijan con
launes de arambre, de que tienen mucho.
Otra isla hay, me aseguran mayor que la Española, en que las personas no
tienen ningún cabello. En ésta hay oro sin cuento, y de ésta y de las
otras traigo conmigo Indios para testimonio.
En conclusión, a hablar de esto solamente que se ha hecho este viaje, que
fue así de corrida, pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro cuanto
hubieren menester, con muy poquita ayuda que Sus Altezas me darán; ahora,
especiería y algodón cuanto Sus Altezas mandarán, y almástiga cuanta
mandarán cargar, y de la cual hasta hoy no se ha hallado salvo en Grecia
en la isla de Xío, y el Señorío la vende como quiere, y ligunáloe cuanto
mandarán cargar, y esclavos cuantos mandarán cargar, y serán de los
idólatras; y creo haber hallado ruibarbo y canela, y otras mil cosas de
sustancia hallaré, que habrán hallado la gente que yo allá dejo; porque yo
no me he detenido ningún cabo, en cuanto el viento me haya dado lugar de
navegar; solamente en la villa de Navidad, en cuanto dejé asegurado y bien
asentado. Y a la verdad, mucho más hiciera, si los navíos me sirvieran
como razón demandaba.
Esto es harto y eterno Dios Nuestro Señor, el cual da a todos aquellos que
andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles; y ésta
señaladamente fue la una; porque, aunque de estas tierras hayan hablado o
escrito, todo va por conjectura sin allegar de vista, salvo comprendiendo
a tanto, los oyentes los más escuchaban y juzgaban más por habla que por
poca cosa de ello. Así que, pues Nuestro Redentor dio esta victoria a
nuestros ilustrísimos rey e reina y a sus reinos famosos de tan alta cosa,
adonde toda la cristiandad debe tomar alegría y hacer grandes fiestas, y
dar gracias solemnes a la Santa Trinidad con muchas oraciones solemnes por
el tanto ensalzamiento que habrán, en tornándose tantos pueblos a nuestra
santa fe, y después por los bienes temporales; que no solamente la España,
mas todos los cristianos ternán aquí refrigerio y ganancia.

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