Cinco Semanas en Globo (Julio Verne) Libros Clásicos

Página 30 de 207

Con
semejante arma, el cazador no tenía ningún problema para alojar, a una distancia de dos
mil pasos, una bala en el ojo de un camello. Llevaba también dos revólveres Colt de seis
disparos para los imprevistos, su frasco de pólvora, su cartuchera, y perdigones y balas en
cantidad suficiente, aunque sin traspasar los límites prescritos por el doctor.
El día 19 de febrero se acomodaron a bordo los tres viajeros, que fueron recibidos con
la mayor distinción por el capitán y sus oficiales. El doctor, preocupado por la
expedición, se mostraba distante; Dick estaba conmovido, aunque no quería aparentarlo;
y Joe, que brincaba de alegría y hablaba por los codos, no tardó en convertirse en la
distracción de la tripulación, entre la que se le había reservado un puesto.
El día 20, la Real Sociedad Geográfica ofreció un gran banquete de despedida al doctor
Fergusson y a Kennedy. El comandante Pennet y sus oficiales asistieron al festín, que fue
muy animado y abundante en libaciones halagüeñas. Se hicieron numerosos brindis para
asegurar a todos los invitados una existencia centenaria. Sir Francis M... presidía con
emoción contenida, pero rebosante de dignidad.
Dick Kennedy, para su gran sorpresa, recibió buena parte de las felicitaciones báquicas.
Tras haber bebido «a la salud del intrépido Fergusson, la gloria de Inglaterra», se bebió
«a la salud del no menos valeroso Kennedy, su audaz compañero».
Dick se puso colorado como un pavo, lo que se tomó por modestia. Aumentaron los
aplausos, y Dick se puso más colorado aún.
Durante los postres llegó un mensaje de la reina, que cumplimentaba a los viajeros y
hacía votos por el éxito de la empresa.
Ello requirió nuevos brindis «por Su Muy Graciosa Majestad».
A medianoche los convidados se separaron, después de una emocionada despedida,
sazonada con entusiastas apretones de manos.
Las embarcaciones del Resolute aguardaban en el puente de Westminster. El
comandante tomó el mando, acompañado de sus pasajeros y de sus oficiales, y la rápida
corriente del Támesis les condujo hacia Greenwich.
A la una todos dormían a bordo.
Al día siguiente, 21 de febrero, a las tres de la madrugada, las calderas estaban a punto;
a las cinco levaron anchas y el Resolute, a impulsos de su hélice, se deslizó hacia la
desembocadura del Támesis

Página 30 de 207
 

Paginas:
Grupo de Paginas:             

Compartir:



Diccionario: