Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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como podamos para serle fieles.
-¡Adiós, pues, Simon! dijo el ingeniero, cuya voz, a pesar suyo, demostraba su
emoción.
-¡No! os repito, ¡hasta la vista, señor Starr, respondió el capataz, y no adiós! A fe de
Simon Ford, Aberfoyle volverá a vernos.
El ingeniero no quiso quitar esta última ilusión al eapataz. Abrazó al joven Harry, que
le miraba con sus grandes ojos conmovidos. Apretó por última vez la mano de Simon
Ford, y abandonó defintivamente la mina.
Esto era lo que había pasado hacía diez años. Pero a pesar del deseo que había
manifestado el capataz de volver a verle, Jacobo Starr, no había vuelto a oír hablar de él.
Habían pasado, pues, diez años de separación, cuando la carta de Simon Ford le
invitaba a tomar sin dilación el camino de la antigua mina carbonífera de Aberfoyle.
¡Una noticia que debía interesarle! ¿Qué sería?
¡La mina Dochart! ¡El foso Yarow! ¡Qué recuerdos traían a su imaginación estos
nombres! ¡Síl ¡El buen tiempo del trabajo, de la lucha; el mejor tiempo de su vida de
ingeniero!
Jacobo Starr no hacía más que leer la carta. La daba vueltas en todas direcciones. Sentía
que Simon Ford no hubiese añadido siquiera un renglón más. Le culpaba de haber sido
muy lacónico.
¿Era posible que el antiguo capataz hubiese descubierto algún nuevo filón qué
explotar? -¡No!
Jacobo Starr recordaba el minucioso cuidado con que habían sido exploradas las
entrañas de Aberfoyle, antes de cesar definitivamente los trabajos.
Él mismo había hecho las últimas calicatas sin encontrar ningun nuevo depósito en
aquel suelo arruinado por una explotación excesiva. Se había tratado hasta de buscar el
terreno carbonífero bajo las capas, que son siempre más inferiores, como el gres rojo
devoniono; pero sir resultado.
Jacobo Starr había, pues, abandonado la mina con la absoluta convicción de que ya no
poseía un átomo de combustible.
-¡No, se decía, no! ¿Cómo creer que lo que se haya podido escapar a mis
investigaciones, lo habrá podido encontrar Simon Ford? ¡Y sin embargo, mi antiguo
capataz debe saber muy bien que sólo una cosa en el mundo puede interesarme! ¡Y esta
invitación que debo guardar en secreto, para ir a la mina Dochart! ...
Jacobo Starr, venía siempre a parar a lo mismo.
Por otra parte, el ingeniero tenía a Simon Ford por un hábil minero, dotado

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