Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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por sus instintos, había trabajado y se había instruido muy pronto; y en la edad en que los
demás apenas son aprendices, él era ya alguien -uno de los primeros de su condición- en
un país que tiene pocos ignorantes, porque hace todo lo posible para suprimir la ignoran-
cia. Y aunque en los, primeros, años de su vida no dejó de la mano el pico, no tardó en
adquirir los conocimientos suficientes para elevarse en la jerarquía de la mina; y
seguramente habría sucedido a su padre en el cargo de capataz, si la mina no hubiera sido
abandonada. Jacobo Starr era un buen andarín todavía; y sin embargo, no habría podido
seguir fácilmente a su guía si ésto no hubiéra moderado el paso.
La lluvia caía ya con menos violencia. Sus anchas gotas se pulverizaban antes de llegar
al huelo. Eran más bien ráfagas húmedas, que atravesaban la atmósfera, llevadas por una
fresca brisa.
Harry Ford y Jacobo Starr -el joven llevaba el ligero equipaje del ingeniero-, siguieron
la orilla izquierda del río, próximamente una milla. Después de haber recorrido su playa
sinuosa, tomaron una senda que se perdía en las tierras, bajo grandes árboles que
goteaban el agua de la lluvia. Extensos pastos se extendían a uno y otro lado, alrededor de
casas de campo aisladas. Algunos rebaños. pacian tranquilamente la yerba, siempre verde
de aquellas praderas de Escocia Eran vacas sin cuernos, o pequeños carneros de lana
sedosa, que se asemejaban a los de los juegos de niños. No se veía ningún pastor, por que
estaban, sin duda, refugiado, en el hueco de algún árbol; pero el "colley", perro particular
de esti región del Reino Unido, tan afamado por su vigilancia, rondaba alrededor del
rebaño.
El pozo Yarow estaba situado cerca de cuatro millas de Caltander Jacobo Starr no
dejaba de ir muy impresionado. No había vuelto a ver aquel país desde el día en que la
última tonelada de la mina de Aberfoyle había sido cargada en el ferrocarril de Glasgow.
La vida agrícola reemplazaba ahora a la vida industrial, siempre más bulliciosa más
activa. Y el contraste era tan lo más notable, cuanto que durante el invierno los trabajos
del campo: tienen una especie de descanso. Er otro tiempo, en todas las estaciones la

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