Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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y el cuerpo envuelto en su sayal, iba arrastrándose por el suelo. Respiraba en las capas
inferiores cuyo aire es puro, y en la mano derecha llevaba, elevándola por encima de su
cabeza, una antorcha encendida. Cuando el carburo se encontraba mezclado con el aire
formando una mezcla detonante, se producía la explosión sin ser funesta; y renovando
varias veces esta operación, se conseguía evitar las catástrofes. Alguna vez el penitente,
herido por la explosión, moría. Otro le reemplazaba.
Así se hacía hasta que la lámpara de Davy fue adoptada en todas las minas. Pero yo
conocía este procedimiento, y es el que he empleado y el que me ha hecho conocer la
presencia del carburo de hidrógeno, y por consiguiente la de un nuevo depósito
carbonífero en la mina Dochart.
Todo lo que el capataz había dicho respecto del penitente era rigurosamente exacto. Así
se hacía antiguamente en las minas de carbón para purificar el aire de las galerías.
El hidrógeno protocarbonado o gas de los pantanos incoloro, casi inodoro, con un poder
poco iluminante, es impropio para la respiración. El minero no podría vivir en una
atmósfera de este gas maléfico, del mismo modo que no podría vivir en un gasómetro
lleno de gas del alumbrado.
Además lo mismo que éste, que es el hidrógeno bicarbonado, el grisu forma una mezcla
detonante así que se une al aire en una proporción de ocho y aún de cinco por ciento. La
inflamación se produce por una causa cualquiera, y se origina una explosión casi siempre
acompañada de catástrofes espantosas.
Para evitar este peligro se usa la lámpara de Davy, en que oscilando la llama de la luz
en un tubo de tela metálica, quema el gas en el interior del tubo, sin dejar que la
inflamación se propague al exterior. Esta lámpara de seguridad ha sido modificada de mil
maneras. Si llega a romperse, se apaga. Si a pesar de la prohibición formal que se ordena
siempre, el minero quiere abrirla, se apaga también. ¿Por que, pues, hay todavía
explosiones? Porque nada puede evitar la imprudencia del obrero que quiere encender su
pipa, ni el choque de una herramienta que puede producir una chispa.
No todas las minas están infectadas por este gas. En aquellas en que no se produce, está

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