Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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la roca.
Esta pared se componía principalmente de pudingas, interpuestas entre el gres y el
esquisto, tales como se encuentran casi siempre cubriendo los filones carboníferos.
Jacabo Starr, recogía los pedazos que hacía saltar la herramienta, y los examinaba con
cuidado, buscando en ellos algún indicio de carbón.
Este primer trabajo duró cerca de una hora, en la cual consiguieron hacer una
excavación bastante profunda en la pared.
Jacobo Starr, eligió entonces el sitio en que deberían hacerse los huecos de las
minaduras, trabajo que llevó a cabo Harry con el escoplo y el martillo. En seguida me-
tieron cartuchos de dinamita en estos agujeros. Colocaron la mecha embreada y un cohete
de seguridad, que terminaba en una cápsula fulminante, y la encendieron al nivel del
suelo. Jacobo Starr y sus compañeros se alejaron.
-¡Ah! señor Starr, dijo Simon Ford; que era víctima de una emoción que no trataba de
ocultar, ¡nunca, nunca mi corazón ha latido tan fuertemente! Quisiera atacar el filón yo
mismo!
-¡Paciencia Simon! dijo el ingeniero. ¿No tendréis la pretensión de encontrar detrás de
esa pared una galería abierta ya?
-¡Perdonadme señor Starr! respondió el anciano. ¡Tengo todas las pretensiones
posibles! Si ha habido una fortuna, en el descubrimiento de este filón, ¿por qué no ha de
continuar esta fortuna hasta el fin? ...
La explosión de la dinamita se oyó en breve. Un trueno sordo se propagó por el
laberinto de las galerías subterráneas.
Jacobo Starr, Margarita, Harry y Simon Ford, corrieron hacia la pared de la caverna.
-¡Señor Starr, seííor Starr, gritó el viejo, mitad! ¡Se ha abierto la puerta! ...
Esta comparación de Simon Ford estaba justificada por la aparición de un agujero, cuya
profundidad no podía apreciarse.
Harry fue a lanzarse por la abertura.
El ingeniero, completamente sorprendido con el hallazgo de esta cavidad detuvo al
joven.
-Esperad a que el aire interior se purifique, le dijo.
-Sí, cuidado con las exhalaciones mefiticas: dijo Simon Ford.
Pasaron un cuarto de hora en una ansiedad terrible esperando. El farol, colocado en el
extremo de un palo, fue introducido en la excavación y siguió luciendo con un brillo
inalterable.
-Anda, Harry, dijo Jacobo Starr, nosotros te seguiremos.
La abertura producida por la dinamita era más que suficiente para que pudiese pasar un
hombre.
Harry, con el farol en la mano, entró sin vacilar y desapareció en las tinieblas.

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