La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

Página 15 de 72

bolsa el dinero, saqué la longaniza y muy presto metí el
sobredicho nabo en el asador, el cual mi amo, dándome el dinero
para el vino, tomó y comenzó a dar vueltas al fuego, queriendo
asar al que de ser cocido por sus deméritos había escapado.
Yo fuí por el vino, con el cual no tardé en despachar la
longaniza, y cuando vine hallé al pecador del ciego que tenía
entre dos rebanadas apretado el nabo, al cual aún no había
conocido por no lo haber tentado con la mano. Como tomase las
rebanadas y mordiese en ellas pensando tambien llevar parte de la
longaniza, hallóse en frío con el frío nabo. Alterose y dijo:
"¿Que es esto, Lazarillo?"
"¡Lacerado de mí! -dije yo-. ¿Si queréis a mí echar algo?
¿Yo no vengo de traer el vino? Alguno estaba ahí, y por burlar
haría esto."
"No, no -dijo él-,que yo no he dejado el asador de la mano;
no es posible"
Yo torné a jurar y perjurar que estaba libre de aquel
trueco y cambio; mas poco me aprovechó, pues a las astucias del
maldito ciego nada se le escondía. Levantóse y asióme por la
cabeza, y llegóse a olerme; y como debió sentir el huelgo, a uso
de buen podenco, por mejor satisfacerse de la verdad, y con la
gran agonía que llevaba, asiéndome con las manos, abríame la
boca más de su derecho y desatentadamente metía la nariz. La
cual el tenía luenga y afilada, y a aquella sazón con el enojo
se había augmentado un palmo. Con el pico de la cual me llegó a
la gulilla.
Y con esto y con el gran miedo que tenía, y con la

Página 15 de 72
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: