La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

Página 25 de 72

nueve quedan y un pedazo."
"!Nuevas malas te dé Dios!", dijo yo entre mí.
Parecióme con lo que dijo pasarme el corazon con saeta de
montero, y comenzóme el estómago a escarbar de hambre, viéndose
puesto en la dieta pasada. Fue fuera de casa. Yo, por consolarme,
abro el arca, y como vi el pan, coméncelo de adorar, no osando
recebillo. Contélos, si a dicha el lacerado se errara, y hallé su
cuenta más verdadera que yo quisiera. Lo más que yo pude hacer
fue dar en ellos mil besos y, lo más delicado que yo pude, del
partido partí un poco al pelo que el estaba; y con aquel pasé
aquel día, no tan alegre como el pasado.
Mas como la hambre creciese, mayormente que tenía el
estomago hecho a más pan aquellos dos o tres días ya dichos,
moría mala muerte; tanto, que otra cosa no hacía en viéndome solo
sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios,
que así dicen los niños. Mas el mismo Dios, que socorre a los
afligidos, viéndome en tal estrecho, trujo a mi memoria un
pequeño remedio. Que, considerando entre mí, dije:
"Este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes,
aunque pequeños agujeros. Puédese pensar que ratones, entrando en
él, hacen daño a este pan. Sacarlo entero no es cosa conveniente,
porque vera la falta el que en tanta me hace vivir. Esto bien se
sufre."
Y comienzo a desmigajar el pan sobre unos no muy costosos
manteles que allí estaban; y tomo uno y dejo otro, de manera que
en cada cual de tres o cuatro desmigajé su poco; despues, como
quien toma gragea, lo comí, y algo me consolé.

Página 25 de 72
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: