La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

Página 44 de 72

había mejor aparejo, por ser mejor la vianda y menos mi hambre.
Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo,
porque, como comencé a comer y él se andaba paseando llegóse a mí
y díjome:
"Dígote, Lázaro, que tienes en comer la mejor gracia que en
mi vida vi a hombre, y que nadie te lo verá hacer que no le
pongas gana aunque no la tenga."
"La muy buena que tú tienes -dije yo entre mí- te hace
parecer la mia hermosa."
Con todo, parecióme ayudarle, pues se ayudaba y me abría
camino para ello, y díjele:
"Señor, el buen aparejo hace buen artífice. Este pan esta
sabrosísimo y esta uña de vaca tan bien cocida y sazonada, que no
habrá a quien no convide con su sabor."
"¿Uña de vaca es?"
"Sí, senor."
"Dígote que es el mejor bocado del mundo, que no hay faisán
que así me sepa."
"Pues pruebe, señor, y verá que tal está."
Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan
de lo más blanco y asentóseme al lado, y comienza a comer como
aquel que lo había gana, royendo cada huesecillo de aquellos
mejor que un galgo suyo lo hiciera.
"Con almodrote -decía- es éste singular manjar."
"Con mejor salsa lo comes tú", respondí yo paso.
"Por Dios, que me ha sabido como si hoy no hubiera comido
bocado."
"!Así me vengan los buenos años como es ello!" -dije yo
entre mí.
Pidióme el jarro del agua y díselo como lo había traído. Es
señal que, pues no le faltaba el agua, que no le había a mi amo
sobrado la comida. Bebimos, y muy contentos nos fuimos a dormir

Página 44 de 72
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: