La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

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poco conocimiento y trato que con los naturales della tenía.
Al fin se cumplió mi deseo y supe lo que deseaba. Porque un
día que habíamos comido razonablemente y estaba algo contento,
contóme su hacienda y díjome ser de Castilla la Vieja, y que
había dejado su tierra no más de por no quitar el bonete a un
caballero su vecino.
"Señor -dije yo- si él era lo que decís y tenía mas que
vos, ¿no errábades en no quitárselo primero, pues decís que él
tambien os lo quitaba?"
"Sí es y sí tiene, y también me lo quitaba él a mí; mas, de
cuantas veces yo se le quitaba primero, no fuera malo comedirse
él alguna y ganarme por la mano."
"Parésceme, señor -le dije yo- que en eso no mirara,
mayormente con mis mayores que yo y que tienen más."
"Eres muchacho -me respondió- y no sientes las cosas de la
honra, en que el día de hoy está todo el caudal de los hombres de
bien. Pues te hago saber que yo soy, como vees, un escudero; mas
!vótote a Dios!, si al conde topo en la calle y no me quita muy
bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa
yo entrar en una casa, fingiendo yo en ella algún negocio, o
atravesar otra calle, si la hay, antes que llegue a mí, por no
quitárselo. Que un hidalgo no debe a otro que a Dios y al rey
nada, ni es justo, siendo hombre de bien, se descuide un punto de
tener en mucho su persona. Acuérdome que un día deshonre en mi
tierra a un oficial, y quise poner e él las manos, porque cada

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