Julio César (William Shakespeare) Libros Clásicos

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A decir verdad, nunca he visto que las pasiones de César dominasen más que su razón; pero es cosa sabida que la humildad es una escala para la ambición incipiente, desde la cual vuelve el rostro el trepador; quien, una vez en el peldaño más alto, da entonces la espalda a la escala, tiende la vista a las nubes y desdeña los humildes escalones que le encumbraron. Igual puede César; luego evitémoslo antes que lo hiciere. Y pues los motivos de queja que tenemos contra él no justifican ninguna hostilidad, démosles esta forma, diciendo que si se aumenta lo que es, surgirán estas y aquellas desgracias, y, por lo tanto, debe considerársele como al huevo de la
serpiente, que, incubado, llegaría a ser dañino, como todos los de su especie, por lo que es fuerza matarlo en el cascarón. (Vuelve a entrar Lucio.)
LUCIO. - La vela está encendida en vuestro aposento, señor. Buscando un pedernal en la ventana, hallé este papel, sellado, como veis. Tengo la seguridad de que no estaba allí cuando fui a mi lecho. (Le entrega la carta.)
BRUTO. - Vuélvete a la cama; aún no es de día. ¿No son mañana los idus de marzo, muchacho?
LUCIO. - No lo sé, señor.
BRUTO. - Mira en el calendario y ven a decírmelo.
Lucio. - Lo haré, señor. (Sale.)
BRUTO. - Los meteoros que suban en el aire lanzan tanta luz, que bien puedo leer con ella. (Abre la carta y lee.)
"Bruto, duermes. Despierta y mírate. ¿Deberá Roma...?, etc. ¡Habla, hiere, haz justicia! Bruto, duermes. ¡Despierta!" Con frecuencia se han colocado instigaciones semejantes donde he debido tomarlas. "¿Deberá Roma...?, etc.´" Es preciso que lo complete así: ¿Deberá Roma permanecer bajo el terror de un hombre? ¿Qué? ¿Roma? Mis antepasados fueron los que arrojaron de las calles de Roma a Tarquino cuando era llamado rey. "¡Habla, hiere, haz justicia ¿Se me suplica que hable y hiera? ¡Oh Roma! Te lo prometo. ¡Si ha de ser para alcanzar justicia, recibe de las manos de Bruto cuanto le pides! (Vuelve a entrar Lucio.)
LUCIO. - Señor, estamos a catorce de marzo. (Llaman dentro.)
BRUTO. - Está bien. Ve a abrir; alguien llama. (Sale Lucio.) ¡Desde que Casio me excitó contra César no he podido dormir! ¡Entre la ejecución de un acto terrible y su primer impulso, todo el intervalo es como una visión o como un horrible sueño! ¡El espíritu y las potencias corporales celebran entonces consejo, y el estado del hombre, semejante a un pequeño reino, sufre entonces una verdadera insurrección! (Vuelve a entrar Lucio.

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