Julio César (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Id y ved si Bruto está vivo o muerto, y volved a la tienda de Octavio a darnos cuenta de cuanto ocurra. (Sale.)
SCENA QUINTA Entran BRUTO, DARDANIO, CLITO, ESTRATÓN y VOLUMNIO
BRUTO. - ¡Venid, exiguo resto de amigos, descansad en esta roca!
CLITO. - Estatilio ha enseñado desde lejos la antorcha encendida; pero, señor, no havuelto. Ha caído prisionero o ha muerto. BRUTO. - Siéntate, Clito... ¡Se trata de matar! ¡Es una acción al uso! ¡Escucha, Clito!
(Cuchichean.) CLITO. - ¡Cómo! ¿Yo señor? ¡Jamás! ¡Ni por todo el universo! BRUTO. - ¡Silencio entonces! ¡Ni una palabra! CLITO. - ¡Antes me mataría a mí mismo! BRUTO. - ¡Escucha, Dardanio! (Cuchichean.) DARDANIO. - ¿Hacer yo semejante cosa? CLITO. - ¡Oh Dardanio!
DARDANIO. - ¡Oh Clito!
CLITO. - ¿Qué te pidió Bruto?
DARDANIO. - ¡Que lo matara, Clito! ¡Mira! ¡Está meditando!
CLITO. - ¡Tan colmado de dolor está ese noble vaso, que casi se vierte por los ojos!
BRUTO. - ¡Acércate aquí, buen Volumnio!
VOLUMNIO. - ¿Qué dice mi señor?
BRUTO. - ¡Esto, Volumnio! ¡La sombra de César se me ha aparecido dos veces de noche: una, en Sardis, y la otra, anoche, aquí, en los campos de Filipos! ¡Sé que ha llegado mi hora!
VOLUMNIO. - ¡No lo creáis, señor!
BRUTO. - ¡Sí, tengo la seguridad de ello, Volumnio! ¡Ya ves cómo son las cosas! ¡Nuestros enemigos nos han batido y empujado hasta el borde del abismo! (Lejano fragor de combate.) Es más honroso lanzarnos dentro que esperar a que nos precipiten en el fondo. Buen Volumnio, tú sabes que los dos fuimos juntos a la escuela. ¡Pues bien, en nombre de nuestra antigua amistad, te ruego que tengas firme mi espada, mientras me arrojo sobre ella!
VOLUMNIO. - ¡Eso no es oficio para un amigo, señor! (Continúa el fragor del combate.)
CLITO - ¡Huid, huid, señor! ¡No es posible permanecer aquí!
BRUTO. - ¡Adiós a vos, y a vos, y a vos, Volumnío! Estratón, has estado dormido todo este tiempo. ¡Adiós a ti también, Estratón! ¡Compatriotas, mi corazón se regocija de no haber encontrado en toda mi vida un hombre que no me haya sido leal! ¡Más gloria alcanzaré yo en mí derrota que Octavio y Marco Antonio con su vil triunfo! ¡Así, adiós por vez postrera, pues la lengua de Bruto ha terminado casi la historia de su vida!.

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