A vuestro gusto (William Shakespeare) Libros Clásicos

Página 10 de 57

El duque es caprichoso; y lo que es él en toda verdad sería mejor que lo presumiéseis vos que el que yo os lo dijera. ORLANDO.- Os doy las gracias señor. Dignaos decirme ¿Cuál de las dos damas que presenciaron la lucha es la hija del duque? LE BEAU.-Ninguna, a juzgar por los modales; pero en realidad es su hija la menor en estatura. La otra es hija del duque desterrado, y la detiene aquí su tío el usurpador para que acompañe a su hija; y las liga un afecto más estrecho que el natural vínculo de las hermanas. Pero puedo aseguraros que de poco tiempo acá el duque ve con desagrado a su gentil sobrina, sin más motivo que el de alabar el pueblo las virtudes de ésta y compadecerla por amor a su buen padre. Y a fe mía, la mala voluntad del duque hacia ella estallará de repente. Quedad con Dios, se­ñor. Desearía conoceros mejor y gozar de vuestro afecto en el porvenir en un mundo mejor que éste.
ORLANDO. -Os quedo sumamente agradeci-do.-(Sale Le Beau.)-¿Es decir que tengo que salir de las brasas para caer en las llamas? Del duque tirano al hermano tirano. ¡Pero, divina Rosalinda! (Sale.)

ESCENA III
Un cuarto en el palacio
(Entran CELIA y ROSALINDA)
CELIA.- ¿Es posible, prima? ¿Es posible, Rosalin
da? ¡Ten piedad, Cupido! ¿Ni una palabra
ROSALINDA.- Ni una para echarla a un perro
CELIA.- No, tus palabras tienen demasiado valo
para desperdiciarlas en perros; echa algunas para mí
¡Ea! Póstrame con razones
ROSALINDA. -Pues así habría dos primas postra
das: la una a causa de las razones, y la otra por ha
ber enloquecido sin ninguna
CELIA. -¿Pero es todo esto por tu padre
ROSALINDA. -No. Alguna parte de ello es por l
hija de mi padre. ¡Oh, qué lleno de espinas es est
fatigoso mundo
CELIA. -No son sino cardillos arrojados sobre ti
en festivo retozo. Si no caminas por las sendas tri
lladas, hasta tus faldas los atraparán
ROSALINDA. -Podría sacudirlos de mi sopa. Per
éstos están en mi corazón
CELIA. - Tóselos y saldrán

ROSALINDA. -Probaría; si llorando de tos, pudie­ra tenerlo. CELIA.- Vamos, vamos, lucha con tus afectos. ROSALINDA.- ¡Ah! Se ponen del lado de un lu­chador más fuerte que yo. CELIA.- ¡Válgate mi buen deseo! Ya harás la prue­ba a su tiempo, a riesgo de una caída.

Página 10 de 57
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: