A vuestro gusto (William Shakespeare) Libros Clásicos

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JAQUES.- Continuad, continuad, os lo suplico. AMIENS.- Os entristecería, monsieur Jaques. JAQUES.-Y gracias. Más, os ruego, más. Puedo sorber melancolía de una canción, como huevos la comadreja. Más, te ruego, más. AMIENS.- Estoy enronquecido. Conozco que no podría agradaros.
JAQUES.- No deseo que me agradéis; deseo, sí, que cantéis. Vamos, más: otra estrofa. ¿No las llamáis estrofas? AMIENS.- Lo que queráis, monsieur Jaques. JAQUES.- No me importan sus nombres. Nada me deben. ¿Queréis cantar? AMIENS.- Más por satisfaceros que por placer mío. JAQUES.- Pues bien: si alguna vez doy las gracias a un hombre, será a vos; aunque lo que llaman cum­plidos se parece al encuentro de dos monos; y cuando un hombre me da gracias sinceramente, se me figura haberle dado un centavo, y que me de­vuelva gracias a lo mendigo. Vamos, cantad y que los demás cierren la boca. AMIENS.- Bien. Concluiré la canción. Mientras tanto, señores, cubrid la mesa; el duque quiere beber bajo este árbol. Ha esperado todo este día para ve­ros. JAQUES.-Y yo todo este día he estado evitándolo. Discuto demasiado para mí. Yo pienso en tantos asuntos corno él; pero, gracias al cielo, no hago alarde de ello. Vamos, vamos, trinad.
CANTO
TODOS. Quien desdeña la ambición y vive del sol al brillo buscando el pan, y contento con lo que ha-ya conseguido, que venga, que venga aquí, donde no hay más enemigo que el invierno y la tormenta las tempestades y el frío.
JAQUES.- Voy a daros un verso para esa tona­
da, que hice ayer, mal que; pesara a mi inventiva. AMIENS.-Y yo lo cantaré. JAQUES.- Dice así:
Si por ventura acontece tornarse un hombre en borrico, dejando paz y riqueza por un porfiado ca­pricho, duc ad me, duc ad me, duc ad me, que aquí verá otros pollinos como él; y si no, que venga a donde Amiens nuestro amigo. AMIENS.- ¿ Qué significa ese duc ad me? JAQUES.- Es una invocación griega, para llamar a los necios a formar círculo. Me voy a dormir, si puedo. Y si no pudiese, renegaré de todos los pri­mogénitos de Egipto AMIENS.- Y yo voy a buscar al duque. Está prepa­rado su banquete.1 (Salen separadamente.)


ESCENA VI
La misma
(Entran ORLANDO y ADAM)
ADAM.- Mi querido señor, ya no puedo ir más le­jos. ¡Oh!, me muero de hambre! Aquí me acuesto, y marco la medida de mi sepulcro.

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