A vuestro gusto (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Otra futileza ¡Ea! Veamos mejor ejemplo. CORINO.-Y a menudo tenemos manos embreadas con los reme- dios que aplicamos a nuestros reba­ños. ¿Os gustaría besar brea? Las manos de los cortesanos están perfumadas con algalia. PIEDRA. -¡Oh hombre insustancial! Eres comida de gusanos comparada con un buen pedazo de car­ne no fresca. Aprende de los sensatos y reflexiona. La algalia es de más baja estirpe que la brea: es una asquerosa secreción de un gato. Vamos: mejora el ejemplo, pastor. CORINO. -Tenéis, como cortesano, demasiado in­genio para mí. Me callaré. PIEDRA. -¿Quieres condenarte, pues? ¡Dios te val-ga hombre superficial! Dios te abra la mollera, por­que no sabes nada. CORINO. -Señor, soy un honrado labrador, que gano lo que como y lo que visto; que no aborrezco nadie ni envidio la dicha de ningún hombre; que me alegro del bien de los demás y me resigno a mi pro­pio daño; y mi mayor orgullo se reduce a ver pastar ovejas y amamantar mis corderos. PIEDRA. -He ahí otro pecado de ignorancia en que caéis: juntar moruecos y ovejas, prometiéndoos ga­nar la vida por la cópula delganado: servir de terce­ro a carnero-guía, y sacrificar una ovejita de año entregándola a un morueco viejo, de patas torcidas y de todos modos cornudo, faltando en ello a toda equidad y proporción. Si no te condenas por esto, a fe que no querrá coger nunca pastores el diablo. No veo por cuál otro motivo escaparías.
CORINO. -Aquí viene el joven señor Ganimedes, el hermano de mi nueva ama. (Entra Rosalinda, leyendo un papel.)
ROSALINDA. -No hay desde Oriente a Poniente joya como Rosalinda. Do quiera lleva el ambiente la fama de Rosalinda. El cuadro más refulgente negro es junto a Rosalinda. Ni recuerda faz la mente sino la de Rosalinda.
PIEDRA. -Pues yo os haré rimas por el estilo och
años seguidos, exceptuando solamente las horas d
almorzar, comer y dormir
ROSALINDA.- ¡Calla, loco
PIEDRA. -Va de muestra

Si falta al ciervo una cierv
venga y busque a Rosalind
¿Su especie el gato conserva
Lo mismo hará Rosalinda
El forro el calor conserva
otro tanto Rosalinda
Quien siega ha de atar la hierba

y al carro con Rosalinda
Como en nuez dulce, se observ
corteza agria en Rosalinda
La rosa de amor enerv
y punza, cual Rosalinda

Éste es el fastidioso martilleo de los versos. ¿Por qué os contagiáis con él? ROSALINDA.

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