A vuestro gusto (William Shakespeare) Libros Clásicos

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ORLANDO.- Pues amadme, Rosalinda
ROSALINDA..- Sí, a fe mía que sí, los viernes y lo
sábados y todo lo demás
ORLANDO.-¿Y quieres que sea tuyo
ROSALINDA.- Por cierto, y veinte por el estilo
ORLANDO.- ¿Qué dices
ROSALINDA.- ¿No eres bueno
ORLANDO.- Deseo serlo
ROSALINDA.- Pues entonces, ¿no se puede desea
de lo bueno lo más? ¡Ea! ¡hermana! Vos seréis el sa
cerdote y nos casaréis. Orlando, dadme vuestra ma
no. ¿Qué decís, hermana
ORLANDO.- Casadnos, os ruego
CELIA.- No puedo decir las palabras
ORLANDO.- Debéis principiar así: "¿Queréis, Or
lando?..
CELIA.- Ya estoy. "¿Queréis, Orlando, tomar po
esposa a Rosalinda?
ORLANDO.- Sí, quiero
ROSALINDA..- Sí, pero ¿cuándo
ORLANDO.- Por supuesto, ahora mismo, y ta
aprisa como pueda ella casarnos

ROSALINDA.- Entonces debéis decir: "Rosalinda, te tomo por esposa." ORLANDO.- Rosalinda, te tomo por esposa. ROSALINDA.- Podría yo pediros que me mostréis vuestra credencial; pero, "Orlando, te tomo por es­poso." He aquí una jovencita que se anticipa al sa­cerdote: y ciertamente, el pensamiento de la mujer se anticipa a sus actos. ORLANDO.- Así es con todo pensamiento; tienen alas. ROSALINDA.- Decidme ahora, ¿cuánto tiempo querréis guardarla después de haberla poseído? ORLANDO.- Para siempre y un día más. ROSALINDA.- Decid un día sin el siempre. No, no, Orlando. Los hombres son Abril cuando pre­tenden y Diciembre cuando se casan. Las doncellas son Mayo cuando solteras, pero casadas, cambia la atmósfera. Tendré más celos de ti, que un palomo berberisco de su paloma; seré más bullanguera que un loro cuando asoma la lluvia; más antojadiza que una mona; más voluble en mis deseos que un mico. Romperé en llanto por nada, como Diana en la fuente, y he de hacerlo cuando estés dispuesto a la alegría; y me reiré como una hiena, y esto cuando te sientas más inclinado a dormir.
ORLANDO.- Pero ¿haría tal mi Rosalinda? ROSALINDA.- Por vida mía, que hará lo mismo que yo. ORLANDO.- ¡Oh! Pero ella es sensata. ROSALINDA.-Y de no serlo le faltaría el talento de hacer esto; pues cuanto más sensata, más excéntrica. Cerrad las puertas al ingenio de la mujer y se saldrá por la ventana; cerrad ésta y se escapará por el ojo de la cerradura: obstruid este agujero y volará con el humo por la chimenea. ORLANDO.- El hombre que tenga una mujer de tal ingenio, podrá decir: "Ingenio, ¿adónde te quieres ir?" ROSALINDA.- No podéis usar de este freno para con él, hasta que lo encontréis llevando a vuestra mujer al lecho de vuestro vecino.

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