A vuestro gusto (William Shakespeare) Libros Clásicos

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ROSALINDA.- Es lo que hago; pero por cierto que debería de pasar por hombre. CELIA.- Vamos, palideces cada vez más. Os ruego que os pongáis en camino. Buen hidalgo, acompa­ñadnos. OLIVERIO.- Así lo haré, pues debo volver llevan­do a mi hermano la respuesta sobre el modo cómo disculpáis a mi hermano, Rosalinda. ROSALINDA.- Ya discurriré algo. Pero os suplico que le hagáis presente mi pantomima. ¿Queréis ve­nir? (Salen.)
ACTO V

ESCENA PRIMERA
La misma
(Entran PIEDRA-DE-TOQUE y AUDREY)
PIEDRA.- Ya encontraremos ocasión, Audrey: pa­ciencia, gentil Audrey. AUDREY.- ¡Por vida! que el clérigo era harto bue­no, a pesar de cuanto decía el caballero viejo. PIEDRA.- Un perverso don Oliverio, Audrey; un viejo Dañatextos. Pero, Audrey, aquí en el bosque hay un mancebo que te reclama.
AUDREY.- Sí, ya sé quien es. No tiene en mí ni el menor interés del mundo. Aquí viene el que decís.
(Entra Guillermo.)
PIEDRA.- La vista de un patán es cosa que me llen
y satisface más que un banquete. A fe mía que lo
hombres de ingenio tenemos mucho de qué res
ponder. Siempre hemos de hacer burla: no podemo
evitarlo
GUILLERMO.- Buenas tardes, Audrey
AUDREY.- Buenas os la dé Dios, Guillermo
GUILLERMO.-Y buenas tardes a vos, caballero
PIEDRA.- Buenas tardes, buen amigo. Cubre tu ca
beza, cubre tu cabeza: te ruego que la cubras. ¿Qu
edad tienes, amigo
GUILLERMO.- Veinticinco, señor
PIEDRA.- Madura edad. ¿Es Guillermo tu nombre
GUILLERMO.- Guillermo, señor
PIEDRA.- Bonito nombre. ¿Es este bosque el luga
de tu nacimiento
GUILLERMO.- Sí, señor, a Dios gracias
PIEDRA.-¡A Dios gracias!" Galana respuesta. ¿Ere
rico
GUILLERMO-A fe mía, señor, así... así

PIEDRA.- Así, así ; está bien, muy bien, desmesu­radamente bien; y sin embargo, no lo es; no es más que así, así. ¿Eres discreto? GUILLERMO.- Sí, señor: tengo un ingenio regular. PIEDRA.- Pues dices bien. Recuerdo ahora un di-cho: "el necio se cree discreto y el discreto se tiene a sí propio en concepto de necio. El filósofo pagano cada vez que tenía deseo de comer un racimo de uvas abría los labios al ponerlo en la boca; signifi­cando con ello que las uvas han sido hechas para comerlas y los labios para abrirse. ¿Amas a esta mu­chacha? GUILLERMO.- Sí, Señor, la amo. PIEDRA.- Dame tu mano. ¿Eres instruido? GUILLERMO.- No, señor. PIEDRA.- Entonces aprende de mí esto: tener es tener; porque es una figura retórica que la bebida vertida de una taza a un cazo, mientras llena al uno deja vacía a la otra; pues todos nuestros autores convienen en que ipse es él.

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