La Cuerda Reglamentos: Juegos de Sociedad

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Después de la cuerda en particular, o en la que salta un solo individuo, se sigue la de tres: dos muchachos alejados entre sí unos veinte pasos, tienen una cuerda un poco floja y a la altura de los que han de saltar, haciéndola girar rozando la tierra. Un tercero se coloca en medio a cierta distancia de la cuerda, en la cual entra cuando pasa por encima, saltando en el mismo momento que va a tocar en tierra para dejarla pisar. Puede ejecutar todos los pasos dichos menos la cruz de caballeros. Hay quienes vencen la dificultad de saltar en la cuerda que menean otros a un mismo tiempo que en la suya propia sin tocar a aquélla con los Pies ni con ésta; por lo que sólo los jugadores diestros pueden conseguirlo. Pero ya usando de cuerda propia, ya sin ella, desde el momento en que falta el jugador, sustituye a uno de los que agitan la cuerda, y éste pasa a sustituir al de en medio, a menos que no se haya convenido en ceder el puesto a algunos de los compañeros que aguardan su turno de saltar. Se llama gran cuerda aquella en la cual saltan muchos a la vez; y si son diestros pueden verificarlo tres o cuatro, advirtiendo que el menor paso falso hace perder el juego. Suele proporcionarse la rapidez de la cuerda a la habilidad de los saltadores, los cuales mandan que se acelere o modere el movimiento con ciertos términos peculiares, que varían según las provincias.

Por lo regular se tiene este ejercicio a cielo abierto, y ha de elegirse un terreno bien limpio, porque si no, al cabo de algún rato el movimiento rápido de la cuerda levantaría una espesa polvareda. Igualmente se cuidará de que no sea pedregoso, pues la cuerda, sacudiendo en una piedra, la arrojaría tal vez lejos y con violencia, con riesgo de graves accidentes.

Las cuerdas de lujo son de cordones de color semejantes a los de las campanillas de los gabinetes.

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