Reconquistar Plenty (Colin Greenland) Libros Clásicos

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-Ya lo haces, ¿no? -observé yo.
Me lanzó una mirada bastante peculiar que me hizo comprender que no era tan estúpida como parecía. Las vacilaciones y el aire de boba eran un mero fruto del entrenamiento.
-Ayudo a las ancianas a entrar y salir de la red, si es que te refieres a eso-dijo en un tono bastante sarcástico-. Sirvo bebidas y sonrío.
-Bueno, yo también lo he hecho -admití.
En cuanto hube dicho eso no hubo forma de detenerla. ¡Pensar que podías empezar pastoreando rebaños de turistas y acabar poseyendo tu propia nave! ¡Oh, era increíble!
No podía decirle que ella no tenía muchas posibilidades de seguir mi camino. Habría pensado que me estaba limitando a ser desagradable, ¿comprendes? Cuando me marché, la azafata puso cara de desilusión y Dodger se mostró sardónicamente agradecida.
-Pasadlo bien -les dije.
Empecé a circular por la fiesta. No tenía ni idea de que hubiera invitado a tanta gente... Por haber incluso había una o dos unidades libres -no sé cómo lograron entrar-, y todo el departamento de contratación parecía haber acudido en masa. Ya no tendría que volver allí, y decidí exhibirme un poco. Se acabó el sufrir perslguiendo contratos y e! que todos los transportistas independientes te trataran como si fueses un montón de escoria. ¡Adiós departamento de contratación, adiós a las malditas juntas de demanda!
¿A QUÉ SE REFIERE, CAPITANA?
Bueno, cuando visitas una estación por primera vez no conoces a nadie y no tienes más remedio que utilizar la red oficial..., las asociaciones que se encargan de manejar los negocios, la sala para contratas locales y todo eso. No hace falta moverse mucho por esos sitios para darse cuenta de que estás perdiendo el tiempo. Los eladeldis lo supervisan todo y todos los contratos que valen la pena se consiguen por el boca a boca, ¿entiendes? Pero cuando lo has descubierto ya has conocido a unas cuantas personas y no necesitas volver a la sala de contratas. En cuanto aprendes la lección te buscas una esquina delante de alguna taberna o cerca de un gimnasio de gravedad cero. Las noticias siempre acaban difundiéndose... Algunos veteranos incluso han logrado meterse en las comisarías de policía y en las salas de control de tráfico, pero si tienes nave propia y no padeces alergia al trabajo siempre puedes permitirte el lujo de escoger.

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