Middlemarch, Un estudio de la vida de las Provincias (George Eliot) Libros Clásicos

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-Bueno -dijo la señora Cadwallader, poniéndose el echarpe y levantándose como con prisa-. Debo ir directamente a ver a Sir James y comunicarle esto. Debe haberse traído a su madre y he de pasar a visitarla. Tu tío nunca se lo dirá. Esto es una desilusión para todos, hija. Los jóvenes deberían pensar en sus familias cuando se casan. Yo senté un mal ejemplo, me casé con un clérigo pobre, convirtiéndome en objeto de compasión de los De Bracys, obligada a obtener con estratagemas mis trozos de carbón y a rogarle al cielo mi sustento. Pero Casaubon tiene bastante dinero, todo hay que decirlo. En cuanto a su alcurnia, supongo que tendrá tres cuartas partes de jibia negra y una de comentarista rampante. Por cierto, antes de que me vaya, hija, tengo que hablar con vuestra señora Carter sobre pasteles. Quiero enviarle a mi joven cocinera para que aprenda. La gente pobre como nosotros, con cuatro hijos, no nos podemos permitir el lujo de una buena cocinera, ¿sabes? Espero que la señora Carter me haga ese favor. La cocinera de Sir James es una auténtica fiera.

En menos de una hora, la señora Cadwallader había convencido a la señora Carter y llegado a Freshitt Hall, que estaba cerca de su propia rectoría, siendo su marido residente en Freshitt y teniendo un coadjutor en Tipton.

Sir James Chettam había regresado del corto viaje que le había mantenido ausente un par de días, y se había cambiado, con la intención de ir a caballo a Tipton Grange. El caballo le esperaba a la puerta cuando la señora Cadwallader llegó y él apareció inmediatamente, fusta en mano. Lady Chettam aún no había vuelto, pero la misión de la señora Cadwallader no podía despacharse en presencia de los mozos, de modo que pidió que se la llevara al cercano invernadero para ver las plantas nuevas. En una parada contemplativa, dijo:

-Tengo para usted una gran sorpresa; espero que no esté tan enamorado como parece.

De nada servía protestar ante la manera que tenía la señora Cadwallader de exponer las cosas, pero el rostro de Sir James se mutó ligeramente y sintió una vaga alarma. -Creo verdaderamente que Brooke se va a poner en ridículo después de todo. Le acusé de tener intención de presentarse por Middlemarch con los liberales y puso cara de tonto y no lo negó.

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