Mucho ruido y pocas nueces (William Shakespeare) Libros Clásicos

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CLAUDIO.-Mi soberano, ahora podría vuestra alteza hacedme una merced.

DON PEDRO.-Tuyo es mi afecto para ordenar; enséñale, y verás con qué
facilidad aprende las lecciones, por difíciles que sean, como se trate de tu bien.

CLAUDIO.-¿Tiene Leonato algún hijo, señor?

DON PEDRO.-Sólo tiene a Hero, su única heredera. ¿Es que la amas, Claudio?

CLAUDIO.-¡Oh señor! Cuando partisteis para
esta última guerra, la contemplé con ojos de soldado y me agradó; mas
hallábame ocupado en rudas empresas para entretenerme siquiera con el
nombre de amor. Ahora que ya he regresado y que los pensamientos guerreros
han dejado vacantes sus plazas, en su lugar acuden en tropel tiernos y delicados
anhelos que me recuerdan todos cuán bella es la joven Hero y me hablan de la
simpatía que me inspiró antes de partir para la guerra.

DON PEDRO.-Pronto te convertirás en un verdadero enamorado, pues ya abrumas al que te oye con un galimatías de palabras. Si amas a la hermosa Hero, cortéjala, que yo hablaré con ella y con su padre y la obtendrás. ¿No es éste el final que comenzaste a tejer con tan linda historia?
CLAUDIO.-¡Cuán dulcemente curáis el amor, comoquiera que conocéis el mal por su fisonomía! Sólo para que mi afecto no os pareciera demasiado repentino, quise precaverlo con más largo discurso.
DON PEDRO.-¿Y ha de ser mucho más ancho el puente que el río? La más bella dádiva es la precisa. Así, lo que a ella tiende es lícito. Para abreviar, la amas, y yo voy a prestarte ayuda. Tengo entendido que esta noche habrá baile de máscaras. Yo representaré tu papel bajo cualquier disfraz y diré a la hermosa Hero que soy Claudio. Verteré mi corazón en su pecho y aprisionaré su oído con el brío y arrebatado choque de mi relato amoroso. Acto seguido, tendré una explicación con su padre y, por último, será tuya. Pongámoslo en práctica inmediatamente. (Salen.)
Escena II
Aposento en la casa de Leonato.
Entran LEONATO y ANTONIO por distintos lados.

LEONATO.-¡Qué hay, hermano! ¿Dónde está mi sobrino, vuestro hijo? ¿Ha
encargado esa música?

ANTONIO.-Se ocupa de ello con interés. Por cierto, hermano, tengo que
contaros extrañas nuevas que no pudierais ni soñar.

LEONATO.-¿Son buenas?

ANTONIO.-Según el rumbo que las marque el éxito. Sin embargo, la cubierta es
buena; muestran aspecto exterior favorable.

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