A secreto agravio, secreta venganza (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

Página 8 de 55

entre amigos excusadas,
y venid adonde sea
testigo vuestra persona
de la dicha que me espera;
que hoy en Lisboa ha de entrar
mi esposa, y estas tres leguas
de mar (para mí de fuego)
hemos de venir con ella;
que de esotra parte está
sin duda.
DON JUAN. Pues no pretenda
con mi humildad deslucirse,
don Lope, vuestra nobleza,
porque el mundo, no la sangre,
sino el vestido, respeta.
DON LOPE. Ése es engaño del mundo,
que no ve ni considera
que al cuerpo le viste el oro,
pero al alma la nobleza.
Venid conmigo. (Ap.) Suspiros,
ofreced viento a las velas,
si es que en los mares del fuego,
bajeles de amor navegan.
(Vanse los dos)

MANRIQUE. Yo me quiero adelantar
en alguna barca destas,
que llaman muletes, y hoy,
siendo cojo con muletas,
pediré a mi nueva ama
las albricias de que llega
su esposo; que el primer día
da las albricias cualquiera,
porque sale de forzada,
si es lo mismo que doncella. (Vase.)



Campo cercano a Aldea Gallega.

Escena IV
DON BERNARDINO, DOÑA LEONOR, SIRENA

D. BERNARDINO. En la falda lisonjera
deste monte coronado
de flores, donde ha llamado
a cortes la primavera,
puedes descansar, en tanto,
bella Leonor, que dichoso
llega don Lope tu esposo.
Y perdona al dulce llanto,
aunque no es gran maravilla
que con sentimiento igual,
a vista de Portugal
te despides de Castilla.
DOÑA LEONOR. Ilustre don Bernardino
de Almeida, mi tierno llanto
no es ingratitud a tanto
honor como me previno
la suerte y la dicha mía.
Viendo tan cercano el bien,
gusto ha sido; que también

Página 8 de 55
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: