La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

Página 42 de 72


Desque vi ser las dos y no venía y la hambre me aquejaba,
cierro mi puerta y pongo la llave do mandó, y tornome a mi
menester. Con baja y enferma voz e inclinadas mis manos en los
senos, puesto Dios ante mis ojos y la lengua en su nombre,
comienzo a pedir pan por las puertas y casas más grandes que me
parecía. Mas como yo este oficio le hubiese mamado en la leche,
quiero decir que con el gran maestro el ciego lo aprendí, tan
suficiente discípulo salí que aunque en este pueblo no había
caridad ni el año fuese muy abundante, tan buena maña me di que,
antes que el reloj diese las cuatro, ya yo tenía otras tantas
libras de pan ensiladas en el cuerpo y más de otras dos en las
mangas y senos. Volvíme a la posada y al pasar por la tripería
pedi a una de aquellas mujeres, y diome un pedazo de uña de vaca
con otras pocas de tripas cocidas.
Cuando llegué a casa, ya el bueno de mi amo estaba en ella,
doblada su capa y puesta en el poyo, y él paseándose por el
patio. Como entro, vínose para mí. Pensé que me queria reñir la
tardanza, mas mejor lo hizo Dios.
Preguntóme do venía. Yo le dije:
"Señor, hasta que dio las dos estuve aquí, y de que vi que
V.M. no venía, fuime por esa ciudad a encomendarme a las buenas
gentes, y hanme dado esto que veis."
Mostréle el pan y las tripas que en un cabo de la halda
traía, a lo cual él mostro buen semblante y dijo:
"Pues esperado te he a comer, y de que vi que no veniste,

Página 42 de 72
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: