Mucho ruido y pocas nueces (William Shakespeare) Libros Clásicos

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-Venid acá, vecino Seacoal. Dios os ha favorecido con un buen nombre. Ser un hombre guapo es un don de la fortuna, pero saber leer y escribir depende de la naturaleza.
GUARDIA SEGUNDO.-Cosas ambas, maese alguacil...
DOGBERRY.-Que poseéis vos. Sabía que iba a ser ésa vuestra respuesta. Está bien. En lo que concierne a ser un hombre guapo, ¡bah!, señor, dadle a Dios las gracias y no os envanezcáis; y respecto de vuestra lectura y escritura, mostradlas cuando no haya necesidad de vanidad semejante. Pasáis aquí por el hombre más insensato y el más a propósito para alguacil de la ronda. Cargad, pues, con la linterna. Ésta es vuestra consigna: «Comprenderéis» a todos los vagabundos y mandaréis a todo el mundo que se tenga, en nombre del príncipe.
GUARDIA PRIMERO.-¡Ah! ¿Y si hay quien no se quiere tener?
DOGBERRY.-Bien. Entonces no os ocupéis de él, sino dejadle partir; e inmediatamente llamad a los demás de la ronda, y agradeced a Dios el haberos desembarazado de un bellaco.
VERGES.-Si no quiere tenerse al serle mandado no es súbdito del príncipe.
DOGBERRY.-Cierto, y ellos no han de meterse sino con los súbditos del príncipe. Y no armaréis ruido en las calles, pues ronda que chacharea y habla es cosa «tolerable» y que no se puede sufrir.
GUARDIA SEGUNDO.-Más bien habremos de dormir que charlar; sabemos lo que concierne a una ronda.
DOGBERRY.-Vaya, habláis como un guardia veterano y tranquilísimo, pues no veo en qué pueda ofender el dormir. Solamente debéis tener cuidado con que no os roben los chuzos. Bien; llamad en todas las cervecerías y mandad a los que estén borrachos que se retiren a la cama.
GUARDIA PRIMERO.-¿Y si no quieren?
DOGBERRY.-Pues, en ese caso, dejadles tranquilos hasta que se despejen. Si entonces no os dan mejor contestación, podéis decir que les tomasteis por quienes no eran.
GUARDIA PRIMERO.-Está bien, señor.
DOGBERRY.-Si os encontráis con un ladrón, podéis sospechar, por razón de vuestro cargo, que no es una persona honrada; y en cuanto a semejante especie de hombres, cuanto menos tratéis u os metáis con ellos, tanto más ganará, por cierto, vuestra reputación.
GUARDIA SEGUNDO.-Si nos consta que es un ladrón, ¿no le echaremos mano?
DOGBERRY.-Verdaderamente, podéis, en virtud de vuestro oficio; pero opino que quienes tocan la pez suelen mancharse. El procedimiento más pacífico, si topáis con un ladrón, es dejarle que se conduzca como quien es y que se abstenga de vuestra compañía.

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