Una Víctima del Espacio Superior (Algernon Blackwood) Libros Clásicos

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Son sólo algunos de los resultados -los que usted llamaría los síntomas de mi enfermedad -los que puedo entregarle, e incluso estos pueden muchas veces parecer contradicciones absurdas y paradojas imposibles.
Sólo puedo decirle, doctor Silence -repentinamente sus maneras se volvieron graves-que a veces he llegado a una posición en que todos los grandes misterios del mundo se tornaron comprensibles para mí, y comprendí lo que en los libros de Yoga llaman «La Gran Herejía de la Separatividad»; porqué los grandes maestros han urgido la necesidad de que el hombre ame a su prójimo como a sí mismo; cómo los hombres son realmente uno; y porqué la pérdida absoluta de uno mismo es necesaria para la salvación y el descubrimiento de la vida verdadera del alma.
Se detuvo un instante y tomó aliento.
-Sus especulaciones fueron las mías hace mucho tiempo atrás -dijo el doctor tranquilamente--. Me doy completamente cuenta de la fuerza de sus palabras. Sin duda los hombres no están del todo separados -en el sentido que ellos imaginan.
-Todo lo referente a este espacio aún más elevado sólo lo concebía oscuramente, por supuesto, -prosiguió el otro, elevando nuevamente su voz a tirones -; pero lo que me sucedió fue el accidente más insignificante-un desastre simple -de, oh, Dios, ¿cómo decirlo?...
Balbuceó y mostró evidentes signos de ansiedad.
-Simplemente fue esto-retomó con súbita prisa en sus palabras-, que, accidentalmente, como resultado de mis años de experimentación, un día me deslicé corporalmente hacia el próximo mundo, el mundo de las cuatro dimensiones, sin saber precisamente cómo había llegado allí, o cómo podría regresar. Descubrí que mi cuerpo ordinario en tres dimensiones, no era más que una expresión-una proyección parcial-¡de mi cuerpo superior en cuatro dimensiones!

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