Una mujer sin importancia (Oscar Wilde) Libros Clásicos

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LADY HUNSTANTON.-¡Mi querida mistress Arbuthnot! Me alegro de que haya venido. Pero no me han avisado.
MISTRESS ARBUTHNOT.-¡Oh! Vine derecha, por la terraza, lady Hunstanton, y justamente como estaba. No me dijo que tenía una reunión.
LADY HUNSTANTON.-No es una reunión. Sólo unos cuantos invitados que están en la casa y que debe conocer. Permítame. (Intenta ayudarla. Toca el timbre.) Caroline, ésta es mistress Arbuthnot, una de mis mejores amigas. Lady Caroline Pontefract, lady Stutfield, mistress Allonby y mi joven amiga americana, miss Worsley, que acaba de decirnos lo malas que somos.
HESTER.-Temo que crea que he hablado demasiado duramente, lady Hunstanton. Pero hay algunas cosas en Inglaterra...
LADY HUNSTANTON.-Mi querida amiga; hay mucho de verdad en lo que usted ha dicho, y estaba muy bonita mientras lo decía, lo cual es muy importante, según dice Lord Ilhngworth. En lo único que creo que ha sido un poco dura es en lo referente al hermano de lady Caroline, el pobre Lord Henry. Realmente es una persona notable. (Entra el criado.) Llévese las cosas de mistress Arbuthnot. (Sale el criado con la capa.)
HUSTER.-Lady Caroline, no tenía idea de que era su hermano. Siento mucho el dolor que debo haberle causado ...Yo...
LADY CAROLiNE.-Mi querida mistress Worsley, la única parte de su pequeño discurso, si puedo llamarlo así, con la que estoy de acuerdo, es la que se ha referido a mi hermano. Nada de lo que se diga es lo suficientemente malo para él. Henry es un ser infame, absolutamente infame. Pero debo señalar, como lo hiciste tú, Jane, que es una persona notable, que tiene uno de los mejores cocineros de Londres y que después de una buena cena uno puede perdonar a cualquiera, hasta a sus propios parientes.
LADY HUNSTANTON.-(A miss Worsley.) Ahora, querida, venga y hágase amiga de mistress Arbuthnot. Es una de esas personas buenas y sencillas que usted nos ha dicho que nunca admitimos en sociedad. Siento tener que decir que mistress Arbuthnot viene muy raramente a rrú casa. Pero eso no es culpa mía.
MISTRESS ALLONBY.-¡Qué mal está que los hombres permanezcan tanto tiempo fuera después de cenar! Imagino que estarán diciendo las cosas más horribles sobre nosotras.
LADY STUTRELD.-¿Lo cree realmente?
MISTRESS ALLONBY.-Estoy segura de ello.
LADY STUTPIELD.-¡Qué espantoso! ¿Vamos a la terraza?
MISTRESS ALLONBY.-¡Oh! Cualquier cosa con tal de alejarse de las viudas y los marimachos. (Se levanta y se va con lady Stufeld por la izquierda.

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