El abanico de Lady Windermere (Oscar Wilde) Libros Clásicos

Página 44 de 65

)
LORD WINDERMERE. -Realmente, lord
Darlington, es usted muy amable permitiendo a
Augusto que le imponga así nuestra compañía; pero
siento no poder estar más que un momento.
LORD DARLINGTON.- El que lo siente soy yo.
Fumará usted siquiera un puro, ¿no?
LORD WINDERMERE.- ¡Gracias!
80

EL ABANICO DE LADY WINDERMERE
AUGUSTO.- Hijo mío, no pienses en irte. Tengo
que hablar mucho contigo y de cosas de suma
importancia. (Se sienta junto a la mesa de la izquierda.)
GRAHAM. - ¡Ya, ya sabemos de lo que se trata!
¿De qué va a hablar Tuppy sino de mistress
Erlynne?
LORD WINDERMERE.- Pero eso no creo que
tenga que ver nada contigo, ¿eh, Cecilio?
GRAHAM - ¡En absoluto! Por eso me interesa.
Mis cosas siempre me aburren mortalmente.
Prefiero las ajenas.
LORD DARLINGTON. - ¿Quieren ustedes beber
algo? ¿Quieres tú un whisky and soda, Cecilio?
GRAHAM.- Gracias. (Se dirige hacia el velador en que
está LORD DARLINGTON.) ¿Te fijaste lo guapa
que estaba mistress Erlynne esta noche?
LORD DARLINGTON.- Confieso que no soy
uno de sus admiradores.
GRAHAM.- Yo no lo era; pero ahora lo soy. ¡Figúrate
que me hizo que la presentara a la pobre tía
Carolina! Y uno de estos días creo que va a comer
allí.
LORD DARLINGTON.-(Sorprendido.) ¿Es
posible?
GRAHAM.- ¡Y tan posible!
81

OSCAR WILDE
LORD DARLINGTON.- Ustedes me dispensarán,
pero me voy mañana de viaje, y tengo que escribir
algunas cartas. (Se sienta a la mesa y se pone a escribir.)
DUMBY.- ¡Mujer muy inteligente, la tal mistress
Erlynne!
GRAHAM.-¡ Caramba, Dumby! Yo te creía dormido.
DUMBY.- ¡Y generalmente lo estoy!
AUGUSTO. - ¡Una mujer inteligentísima! ¡Ah! Ella
sabe lo rematadamente tonto que soy yo...; lo sabe
tan bien como yo mismo. (GRAHAM se vuelve hacia
él, riendo.) Sí, sí, ríete, hijo mío; pero tú no sabes la
suerte que es encontrar una mujer que nos comprenda.

Página 44 de 65
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: