El doncel de don Enrique (Mariano Jose de Larra) Libros Clásicos

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Bajó entretanto Su Alteza del trono, y preparóse la corte a asistir al sitio del combate, donde debía esperarse al campeón de Elvira.
Don Luis de Guzmán vio salir a todos con despecho reconcentrado. Su silencio y su gesto manifestaban cuánto destrozaba su alma impetuosa el próximo triunfo que esperaba a su rival, y que él había tratado en vano de impedir con su intempestiva y no aceptada generosidad.
 
CAPÍTULO TRIGESIMOCTAVO
Traidor sois, Payo Rodríguez,
El mayor que ser podía.
Yo vos faré conocer
Ser verdad lo que decía.
Entraré con vos en lid
Y en ella vos vencería.
-Mentides, Rui Paez Viedma,
Pai Rodríguez respondía,
Por eso sois vos reptado,
No yo que nada debía.
Diéronse luego sus gajes,
Y en el campo entrado habían.
Procuran de se matar;
Muy cruel batalla habían.
Sepúlveda, rom.
-¿Pararemos aquí, si os parece? -decía, deteniendo su mula a la puerta de la hospedería de Andújar, un hombre de quien ya hemos dado una pequeña muestra en la cena a oscuras que describimos en capítulos anteriores.
-Como gustéis -repuso su compañero de viaje, a quien sólo por su muletilla favorita habrán conocido ya nuestros lectores.
-¡Ah, de la hospedería! ¡Buena gente!
-¿Quién es la buena gente? -replicó una voz agria y descompasada, semejante al desapacible chirrido de una chicharra, la cual salía del endeble cuerpo de una : vieja malhumorada que acababa de asomarse a una fenestra-. No hay posada.
-Como gustéis -replicó, apeándose, Nuño-; pero reparad, buena Beatriz, que somos, es decir, que soy vuestro compadre el de Arjonilla...
-¡Si digo que está llena la casa! No hay posada, compadre -tornó a decir la vieja.
-Como gustéis, Beatriz; pero ved que no la pido para mí, sino para esta mi bestia, que es como sabéis la niña de mis ojos; no hay mula mejor en la comarca, miradla despacio; es compra que le hice al prior del convento de Arjonilla; miradla y compadeceos y hacedla un lugar en la cuadra.
-Os digo -replicó la vieja- que como no queráis meterla conmigo en mi camaranchón, no hay dónde.

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