Reconquistar Plenty (Colin Greenland) Libros Clásicos

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-Bien dijo Marco poniéndose repentinamente serio-. ¿Hay alguna otra salida?
Tabitha movió un pulgar señalando la entrada del hangar.
-Puedes trepar dijo.
-Sí -dijo él.
-Ellos también dijo Tabitha.
Se estaba divirtiendo. Los acontecimientos le habían dado la razón, ¿no? En cuanto a sus planes, no habían cambiado y acababa de tener una idea. No estaba segura de si funcionaría, pero quizá sirviese para sacarles de allí enteros.
aquí durante un
Entró en la cabina, arrojó los restos del melón al triturador de basuras y se limpió las manos. Abrió los cierres de su red y se instaló en ella.
Echó un vistazo al reloj y apartó rápidamente los ojos de él. Tres horas..., escasas.
Marco entró en la cabina sin que le hubiera invitado a hacerlo y se quedó inmóvil junto a ella. Tabitha no le prestó ninguna atención. Pulsó una tecla de la consola e introdujo una serie de órdenes en el ordenador. Después se echó hacia atrás y cruzó los brazos delante del pecho.
Los reflectores colocados sobre el techo de la Alice Liddell giraron lentamente y dos haces luminosos acabaron apuntando al techo del hangar y al oscuro golfo que se extendía más allá. Los reflectores revelaban dos líneas de metal negro, dos rieles que subían hasta desaparecer en las tinieblas.
-Supongo que estarás acostumbrado a este tipo de cosas dijo Tabitha.
Algo se estaba moviendo entre la oscuridad.
La cabina volvía a estar atestada y nadie apartaba los ojos del parabrisas. Marco seguía inmóvil detrás de Tabitha con los dedos engarfiados en la red por encima de su cabeza. Tal se aferraba a la red del copiloto. Saskia y Mogul se habían metido en ella abrazándose el uno al otro sin darse cuenta de lo que hacían hasta formar una bola mientras miraban hacia arriba con la cxprcsi6n solemne de un par de gatitos perplejos.
Una gigantesca masa oscura estaba deslizándose por los rieles y venía hacia ellos. El inmenso objeto parecía tener una forma más o menos redondeada, y era como un fardo colosal suspendido de un transportador con ruedas.
El artefacto buscador entró en el hangar propiamente dicho y emitió una serie de chasquidos mientras giraba lentamente sobre sí mismo. El fardo empezó a bajar balanceándose al extremo de una serie de cables.
Mientras bajaba se fue transformando y desplegó un gigantesco par de alas que se alejaron hacia la izquierda y hacia la derecha.

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