A Dios por razón de estado (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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que ya profesar deseo,
¿no la he de admitir?
INGENIO Pues di,
¿no dices que hay sólo un Dios?
ÁFRICA Sí.
INGENIO ¿Pues cómo puede en dos
leyes servirse? Ve aquí
que una ley me da un preceto
y que otra no lo aceta;
¿es justo que me prometa
de dos causas un efeto?
No, si a los dos desigualo,
y para salvarme fiel
como si es bueno sin él,
y como con él, si es malo,
no te hace fuerza pensar
que Ateo que un Dios ignora;
y un Gentil, que a otros adora,
¿no se pueden conformar
a un fin mismo? Siendo así,
que error en los tres se arguya,
¿quién podrá en desgracia suya
de él gozar sin él?
ÁFRICA A mí
no me toca disputar
ley, que espero no tener;
sólo el acero ha de ser
el que la ha de sustentar;
y así, si apurar no quieres,
mira, has de ver y callar,
vuelva a cantar y bailar
cada uno con sus mujeres.
INGENIO ¿Sus mujeres?
ÁFRICA Sí.
INGENIO ¿Pues cuántas
hay que ese rito conceda?
ÁFRICA Las que uno sustentar pueda.
PENSAMIENTO ¡Linda ley!
ÁFRICA ¿De qué te espantas?
INGENIO De que a la razón no impida
que yo en dos esposas quiera
que me den un alma entera
y yo se la dé partida.
Si es contrato natural
amor que confirma el trato,
¿cómo puede ser contrato
lícito el que no es igual?
¿Yo he de querer y ofender
a sus ojos lo que quiero?
¿Pues cómo ofendida espero
que no ofenda la mujer?
Si aun obligada no es prenda
segura en ellas amor,
¿cómo lo será el honor
ofendido?
PENSAMIENTO No te ofenda
eso a ti, pues peor hallar
será (si apurarlo quieres)
que tenga un hombre mujeres
que no pueda sustentar

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