A secreto agravio, secreta venganza (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

Página 2 de 55

pues quien al viento se entrega,
olas de viento navega,
y las de amor son de fuego.
MANRIQUE. Para que desengañanne
pueda, creyendo que tienes
causa, dime a lo que vienes
con tanta prisa.
DON LOPE. A casarme.
MANRIQUE. ¿Y no miras que es error,
digno de que al mundo asombre,
que vaya a casarse un hombre
con tanta prisa, señor?
Si hoy, que te vas a casar,
del mismo viento te quejas,
¿qué dejas que hacer, qué dejas
cuando vayas a enviudar?

Escena III
DON JUAN DE SILVA, en traje pobre, DON LOPE, MANRIQUE.
DON JUAN. (Para sí.) ¡Cuán diferente pensé
volver a ti, patria mía,
aquel infelice día
que tus umbrales dejé!
¡Quién no te hubiera pisado!
Pues siempre mejor ha sido,
adonde no es conocido,
vivir el que es desdichado.
Gente hay aquí, no es razón
verme en el mal que me veo.
DON LOPE. Aguárdate. No lo creo.
¿Si es verdad? ¿Si es ilusión?
¡Don Juan!
DON JUÁN. ¡Don Lope!
DONLOPE. Dudoso
de tanta dicha, mis brazos
han suspendido sus lazos.
DON JUAN. Deteneos, que es forzoso
que me defienda de quien
tanto honor y valor tiene;
que hombre que tan pobre viene,
don Lope amigo, no es bien
que toque (oh suerte importuna!)
pecho de riquezas lleno.
DON LOPE. Vuestras razones condeno,
porque si da la fortuna
humanos bienes del suelo,
el cielo un amigo da
como vos: ¡ved lo que va
desde la fortuna al cielo!
DON JUAN. Aunque hacéis que aliento cobre,
en mí mayor mal está.
¡Mirad cuán grande será
mal que es mayor que ser pobre!
Y porque mi sentimiento
algún alivio prevenga,
si es posible que le tenga,
escuchad, don Lope, atento.

Página 2 de 55
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: