Julio César (William Shakespeare) Libros Clásicos

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En esa pleamar flotamos ahora, y debemos aprovechar la comente cuando es favorable o perder nuestro cargamento.
CASIO. - Entonces, vayamos, como deseáis. Nos pondremos en marcha y los encontraremos en Filipos.
BRUTO. - Mientras hablábamos, la noche ha condensado sus tinieblas, y la naturaleza debe obedecer a la necesidad. La satisfaremos mezquinamente con un breve reposo. ¿No hay más que decir?
CASIO. - Nada más. ¡Buenas noches! Nos levantaremos mañana con la aurora, y en marcha.
BRUTO. - ¡Lucio! (Vuelve a mirar Lucro.) Mi manto. (Sale. Lucio.) ¡Adiós, querido Mésala! ¡Buenas noches, Titinio! ¡Noble, noble Casio, buenas noches y buen reposo!
CASIO. - ¡Oh mi querido hermano! ¡La noche tuvo un mal principio! ¡Que jamás se susciten entre nuestras almas semejantes discordias! ¡No lo permitáis, Bruto!
BRUTO. - ¡Todo ha pasado ya!
CASIO. - ¡Felices noches, señor!
BRUTO. - ¡Felices noches, querido hermano!
TITINIO y MESALA. - ¡Buenas noches, Bruto´
BRUTO. - ¡Adiós a todos! (Salen todos, menos BRUTO. Vuelve a entrar Lucio con el manto.) Dadme el manto. ¿Dónde está tu instrumento? , Lucio. - Aquí, en la tienda.
BRUTO. - ¡Cómo! ¿Hablas medio dormido? ¡Pobre muchacho! No te reprendo; velas en demasía. Llama a Claudio y algún otro de mis criados. Los haré dormir en mi tienda sobre cojines.
LUCIO. - ¡Varrón! ¡Claudio! (Entran VARRÓN y CLAUDIO.)
VARRÓN. - ¿Llamabais, señor?
BRUTO. - ¡Tened la bondad, señores, de acostaros en mi tienda y dormir! Puede que os tenga que levantar para asuntos con mi hermano Casio.
VARRÓN. - Si os parece, permaneceremos en pie, aguardando vuestras órdenes.
BRUTO. -No lo permitiré. ¡Acostaos, queridos señores! Tal vez mude de pensamiento. ¡Mira, Lucio, aquí está el libro que tanto buscaba! Lo puse en el bolsillo de mi manto. (VARRÓN/ CLAUDIO se, acuestan.)
LUCIO. - Estaba seguro de que su señoría no me lo había entregado,
BRUTO. - ¡Perdóname, buen muchacho; soy muy olvidadizo! ¿Puedes abrir por un rato tus ojos soñolientos y tocar uno o dos trozos en tu instrumento?
LUCIO. - Sí, señor, si os agrada.
BRUTO. - Hazlo, muchacho. Te molesto demasiado; pero tienes buena voluntad.
LUCIO. - Es mi deber, señor.
BRUTO. - Yo no reclamaría tu deber más allá de tus fuerzas. Sé que la sangre joven necesita su tiempo de reposo.

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