Canción de Navidad (Charles Dickens) Libros Clásicos

Página 16 de 18

El espíritu seguía inmóvil como siempre.
Scrooge se aproximó temblando y leyó sobre la losa su propio nombre:
¿Soy yo el hombre que yacía en aquella cama? -gritó Scrooge, cayendo de
rodillas.
El dedo fue de la tumba a él y de él a la tumba.
-¡No, espíritu! -gritó agarrando sus vestiduras-. ¡Escúchame! No soy el hombre
que fui. ¿Por qué me mostráis esto si estoy más allá de toda esperanza?
Por primera vez, la mano pareció temblar.
-¡Buen espíritu! -dijo Scrooge de rodillas ante él-. ¡Vuestra naturaleza
intercede por mí y me compadece! ¡Aseguradme que puedo cambiar las sombras que
me habéis mostrado, cambiando de vida!
La mano bondadosa tembló.
-¡Honraré las Navidades en mi corazón y trataré de festejarlas durante todo el
año! ¡Oh, decidme que puedo borrar la escritura de esta losa!
Alzando las manos en súplica postrera para cambiar su destino, vio un cambio en
la capucha y el vestido del espíritu, que se encogía, se derrumbaba, y que
finalmente se convertía en un barrote de la cama.
¡Sí! Y el barrote de la cama era el suyo. La cama era la suya. La habitación era
la suya. Y lo mejor y más feliz de todo era que el tiempo que tenía por delante
para enmendarse era el suyo.
-¡Oh, Jacobo Marley! ¡Alabemos al cielo y a la época de Navidad por esto!
Estaba tan excitado y tan resplandeciente de buenas intenciones, que su voz
entrecortada apenas le respondía.
-¡No sé qué hacer! -exclamaba riendo y gritando al mismo tiempo-. Estoy tan
ligero como una pluma, tan feliz como un ángel, tan contento como un escolar.
Tan aturdido como un borracho. ¡Felices Navidades a todos! ¡Un Feliz Año Nuevo a
todo el mundo! ¡Ea, hola! ¡Todo está perfectamente, todo ha sucedido, todo es
verdad! ¡Ja, ja, ja!
Realmente para un hombre que ha estado sin practicar durante tantos años, fue
una carcajada espléndida.
-No sé a qué día del mes estamos -dijo Scrooge-. No sé cuanto tiempo he estado
entre los espíritus. No sé nada. Soy un niño, no importa. No me preocupa.
Preferiría ser un niño.
Corrió hacia la ventana, la abrió y sacó la cabeza.
-¿Qué día es hoy? -gritó Scrooge llamando a un muchacho.
-¿Cómo? ¿Hoy? ¡Vaya! Hoy es Navidad.
-El día de Navidad -se dijo Scrooge-. No lo he perdido.
-¿Conoces la tienda de aves? -inquirió Scrooge dirigiéndose al muchacho.
-Supongo que sí -replicó el muchacho.

Página 16 de 18
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: