Las aventuras de Tom Sawyer (Mark Twain) Libros Clásicos

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Tom se sorprendió a sí mismo escribiendo Becky en la arena con el dedo gordo del pie; lo borró y se indignó contra su propia debilidad. Pero, sin embargo, lo volvió a escribir de nuevo; no podía remediarlo. Lo borró una vez más, y para evitar la tentación fue a juntarse con los otros.
Pero los ánimos de Joe habían decaído a un punto en que ya no era posible levantarlos. Sentía la querencia de su casa y ya no podía soportar la pena de no volver a ella. Tenía las lágrimas prontas a brotar. Huck también estaba melancólico. Tom se sentía desanimado, pero luchaba para no mostrarlo. Tenía guardado un secreto que aún no estaba dispuesto a revelar; pero si aquella desmoralización de sus secuaces no desaparecía pronto no tendría más remedio que descubrirlo. En tono amistoso y jovial les dijo:
-Apostaría a que ya ha habido piratas en esta isla. Tenemos que explorarla otra vez. Habrán escondido tesoros por aquí. ¿Qué os parecería si diésemos con un cofre carcomido todo lleno de oro y plata, eh?
Pero no despertó más que un desmayado entusiasmo, que se desvaneció sin respuesta. Tom probó otros medios de seducción, pero todos fallaron: era ingrata a inútil tarea. Joe estaba sentado, con fúnebre aspecto, hurgando la arena con un palo, y al fin dijo:
-Vamos, chicos, dejemos ya esto. Yo quiero irme a casa. Está esto tan solitario...
-No, Joe, no; ya te encontrarás mejor poco a poco -dijo Tom-. Piensa en lo que podemos pescar aquí.
-No me importa la pesca. Lo que quiero es ir a casa.
-Pero mira que no hay otro sitio como éste para nadar...
-No me gusta nadar. Por lo menos, parece como que no me gusta cuando no tengo a nadie que me diga que no lo haga. Me vuelvo a mi casa.
-¡Vaya un nene! Quieres ver a tu mamá, por supuesto.
-Sí, quiero ver a mi madre; y también tú querrías si la tuvieses. ¡El nene serás tú! -Y Joe hizo un puchero.
-Bueno, bueno; que se vuelva a casa el niño llorón con su mamá, ¿no es verdad, Huck? ¡Pobrecito, que quiere ver a su mamá! Pues que la vea... A ti te gusta estar aquí, ¿no es verdad, Huck? Nosotros nos quedaremos, ¿no es eso?
Huck dijo un «Sí...» por compromiso.
-No me vuelvo a juntar contigo mientras viva -dijo Joe levantándose-.

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