Reconquistar Plenty (Colin Greenland) Libros Clásicos

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Tabitha estaba debajo contemplándole con los brazos cruzados.
-¿Puedes hacer eso con una sola mano?
-Claro -replicó él, pero intentó hacerlo y no lo consiguió-. La gravedad está un poco desajustada dijo después de haber caído de pie delante de Tabitha, y se frotó las manos-. Creo que puedo mejorarlo... Quizá lo incorpore a nuestro número. ¿Qué hay ahí dentro?
Abrió un armario sobre cuya puerta había escrito EMERGENCIA en grandes letras rojas. Un dispensador de detergente, un viejo micrófono tan grande como un medidor, una bolsa de politeno llena de vendajes tubulares, una pistola selladora y una caja de pasas salieron despedidos del armario y se esparcieron alrededor de los pies de Marco.
-Siempre lo hace -dijo Tabitha.
Se arrodilló, lo metió todo dentro del armario y se apresuró a cerrar la puerta.
-Ahora sé dónde he de buscar si necesito una dosis de pasas con
urgencia-dijo Marco.
-Sírvete tú mismo dijo ella.
Seguía arrodillada en el suelo y se estaba frotando las manos para quitarse
el polvo. Marco se inclinó y la besó en los labios.
-Estoy hambriento dijo.
Tabitha se puso en pie con el grado de brusquedad suficiente para que
resultara bastante difícil abrazarla. Tiró de la puerta del armario con cautela hasta abrirla unos centímetros, cogió la caja de pasas y se la alargó.
-Toma -dijo.
Marco se negó a aceptar la caja que le ofrecía y ni tan siquiera la miró a los ojos.
-Tengo hambre, pero no de pasas -murmuró.
-Creía que tenías prisa -replicó Tabitha.
-Y la tengo, y la tengo -dijo él extendiendo los brazos hacia su cintura.
Tabitha le puso la caja de pasas en el pecho.
-Luego -dijo. Había decidido que debía ser firme tanto con él como consigo misma-. Tenemos que despegar.
-Pues vamos -dijo Marco.
Cogió la caja del loro. Tabitha abrió la caja de pasas y engulló un puñado mientras salían de la bodega.
-¿Quieres? -preguntó con la boca llena.
-Bueno.
No cabía duda de que no estaba viviendo un día muy normal. Los acontecimientos seguían acumulándose a toda velocidad. Estaba en deuda con aquel hombre. Tenía que ir a Plenty. Con un cristal de eje defectuoso. La policía quería cobrar su multa. Si no pagaba antes de que terminaran las veinticuatro horas de plazo estaría metida en un buen lío.

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