Una guirnalda de flores (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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Sí, el premio de Laura había llegado al fin; y se lo dijo a su hermana en pocas palabras, cuando tendió los brazos hacia ella, exclamando:
-¡Ha vuelto! ¡Me ama y me siento muy feliz! ¡Querida hermana, nuestros pesares han terminado, y ahora vas a tener, un hogar de nuevo!
De esta suerte los sueños se hicieron realidad, como ocurre a veces en este prosaico mundo en que vivimos, cuando los soñadores luchan a la vez que esperan, y reciben el premio de sus esfuerzos.
Laura pasó un descansado verano a orillas del mar, apoyándose en un brazo más fuerte que el de Jessie, y con una medicina más mágica para ayudarla a recuperar su salud de la que podía prescribirle todo médico mortal. Jessie´ volvió a bailar alegremente -ya no por un salario, sino por gusto hallando la nueva vida mucho más dulce después de las pruebas pasadas. Durante el otoño se celebró una boda tranquila, antes que tres seres partieran para Italia, el paraíso terrenal de los artistas.
-No quiero rosas -dijo Jessie, que sonreía ante el espejo, mientras se prendía una rama de hojas de hiedra en su nuevo traje blanco, una mañana de octubre-. Permaneceré fiel a mi vieja amiga, pues me ayudó en mis malas épocas, y ahora deseo que se regocije conmigo en las felices, y continúe enseñándome a ascender con valor y paciencia hacia la luz.

PENSAMIENTOS

"Los acompañados por nobles pensamientos, no están solos jamás". - SIR PHILIP SIDNEY.
-He terminado mi libro, y ahora, ¿qué voy a hacer hasta que termine esta aburrida lluvia? -exclamó Carrie, reclinándose en su diván y lanzando un bostezo.
-Toma otro libro mejor; la casa está llena de ellos, y ésta es una rara oportunidad de leer cosas buenas -repuso Alice, levantando los ojos del montón de libros que tenía sobre el regazo, mientras se hallaba sentada en el suelo, junto a una de las estanterías de su nutrida biblioteca.
-Como no soy como tú, un ratón de biblioteca, no puedo leer eternamente, y no debes burlarte de "Wanda"; es muy emocionante -dijo Carrie, volviendo con pena las arrugadas hojas de aquel interminable e imposible relato.
-Debemos leer para mejorar nuestra mente, esa basura es sólo una pérdida de tiempo ­comenzó Alice, con tono de advertencia, alzando los ojos de "Romola", que había estado leyendo con la felicidad que proporciona un nuevo encuentro con un viejo amigo.

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