Reconquistar Plenty (Colin Greenland) Libros Clásicos

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.. Quería llevarle a su camarote, arrancarle toda esa ropa tan elegante y esparcirla por el suelo.
-Le invitaría a visitarla -dijo-. pero tengo que marcharme.
-Qué pena dijo él-. Sería una experiencia fascinante. ¿Y qué clase de nave tiene?
Tabitha le miró a los ojos, comprendió que estaba realmente interesado en
la nave y se sintió vagamente insultada.
-Oh, no es más que un viejo cacharro -dijo.
-¿Un modelo de exploración?
-No, una barcaza.
El rostro de Marco se iluminó como si estuviera disfrutando de un secreto
tan maravilloso que apenas podía contener el deseo de compartirlo con otros.
-¿Y es suya? ¿Suya y de nadie más?
-Sí -dijo ella, algo picada.
-Oiga, ¿quiere llevarme a Plenty?
-¿Quiere ir a Plenty?
-Sí.
-¿Esta noche?
-No, no... A primera hora de mañana.
Tabitha le observó en silencio durante unos momentos.
-Bueno.. . ¡ Sí ! -dijo por fin, y un instante después se acordó del cristal
defectuoso-. Bueno..., no -dijo . Me..., me encantaría, pero necesito algo más que eso.
Marco dejó escapar una risita.
-Oh, hay más -dijo-. ¡Hay mucho más! ¿Qué necesita?
Tabitha se pasó la lengua por los labios.
-Doscientos cincuenta-dijo-. Por adelantado. Y después... Diablos, no lo sé, pero... La nave necesita una reparación.
-No hay problema-dijo él.
-No puedo creerlo -dijo Tabitha-. Habla en serio...
-Sí, es algo que me ocurre de vez en cuando.
Marco deslizó la mano sobre su brazo. Tenía los dedos muy suaves y sabía acariciar. "Tiene dedos de músico", pensó Tabitha.
-¿Quiere ir a una fiesta? -le preguntó.
Salieron del local. Hacía una noche fría y un poco más polvorienta que de costumbre.
El desfile ya había pasado hacía mucho rato, pero las aguas del canal seguían estando muy movidas. Había grupos de niños sobre balsas improvisadas con tablones y barriles de plástico; parejas en botes de remos y motoras que se habían quedado sin carga y flotaban a la deriva. Una docena de personas estaban de pie, tumbadas o sentadas sobre el atracadero que había debajo de la Cinta de Moebius discutiendo y bebiendo. Una pequeña motora que parecía muy rápida estaba atada a un poste rojo y blanco. El pájaro voló en línea recta hacia ella y las lunas duplicaron su sombra y la convirtieron en un manchón confuso.

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