Las armas de la hermosura (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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y, por no verte, trocara
la amistad con que te busca
1580 al dolor con que te halla.
CORIOLANO: ¿Enio?
ENIO: Sí.
CORIOLANO: Si como juez
vienes a hacer en mi causa
algún instrumento, di escritura o documento

cuál es; que nada me espanta.
1585 ENIO: (Perdone el puesto, que añade L
mucho peso a su balanza, cargo habrán de
con la lástima de verle, subordinarse.
amistad y confïanza.)
Tan otro es a lo que vengo,
1590 que es de parte de una dama.
CORIOLANO: ¿La que convoyaste?
ENIO: No;
que ésa ya quedó en su raya límite territorial
segura.
CORIOLANO: ¿Qué dama puede
ser la que a verme te traiga
1595 de parte suya?
ENIO: Veturia.
CORIOLANO: ¿De mí se acuerda?
ENIO: Y con tanta
fineza... amor y benevolencia
CORIOLANO: Di.
ENIO: ...que es en orden
a que desta prisión salgas.
CORIOLANO: ¿Qué dices? ¡Oh quién pudiera
1600 darte en albricias mil almas,
más porque fina se acuerda
que porque preso me valga! me socorra
Vuelve, pues, vuelve a decirme
si es verdad que ella, obligada
1605 de lo que paso por ella,
te envía, y cómo, Enio, traza se industria para lograr
mi libertad.
ENIO: Como hay quien
una desas rejas abra,
quien ponga una escala en ella,
1610 y te guarde las espaldas,
hasta sacarte de Roma.
CORIOLANO: Si eso es verdad...
ENIO: Esta carta
y esta lima te lo digan;
bien que para leerla falta
1615 la luz, porque viene en ella
el que estéis conformes, para de acuerdo

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