A secreto agravio, secreta venganza (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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que fuese yo el muerto: ¡ Cuánto
una mentira se crê!
Llegó la nueva a Toledo...
DOÑA LEONOR. Eso diré yo más bien,
que sin vida la sentí,
y con la vida lloré;
pero callo aquí, aunque aquí
os pudiera encarecer
los sentimientos que hice,
las tristezas que pasé.
En efecto, persuasiones
de muchos pudieron ser
bastantes a que en Toledo
me casare por poder.
DON LUIS. Yo lo supe en el camino,
y pensando deshacer
el casamiento, corrí
hasta que os vi y os hablé,
con equívocas razones,
en traje de mercader.
DOÑA LEONOR. Estaba casada ya;
y pues os desengañé,
¿a qué habéis venido aquí?
DON LUIS . Sólo he venido por ver
si hay ocasión de quejarme;
que si culpando tu fe
descanso, iré luego a Flandes,
donde una bala me dé,
porque la pólvora cumpla
lo que me ofreció otra vez.
SIRENA. Gente sube la escalera.
DOÑA LEONOR. ¡Ay cielos! ¿Qué puedo hacer?
Oscura está aquesta sala;
que aquí te quedes es bien,
porque a ti sólo te hallen;
y habiendo entrado quien es,
podrás irte, no a Castilla;
que ocasión habrá después
para acabar de quejarte.
SIRENA. Yo voy contigo también. (Vanse las dos.)



Escena XII
DON LUIS. ¿Qué confusión es ésta,
que a mi desdicha iguala?
Oscura está la sala,
y la noche funesta,
ya de sombra cubierta,
baja. No sé la casa ni la puerta;
que otra vez no he llegado
aquí. ¡Forzosa pena!
Temerosa Sirena
y Leonor, me han dejado
confuso y sin sentido.

Escena XIII
DON JUAN, que andando a oscuras, se encuentra con -DON LUIS.

DON JUAN. ¿A estas horas, no hubieran encendido
una luz? -Mas ¿qué es esto?

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