La aventura del fabricante de colores retirados (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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Un par de días después, mi compañero me echó desde donde él estaba sentado un ejemplar del bisemanario North Surrey Observer. Bajo una serie titulares deslumbrantes que empezaban con lo de «El terrible crimen de "El Refugio"» y terminaba con el de «Brillantes pesquisas de la Policía», había el primer relato completo del asunto. El párrafo final era una muestra típica del conjunto. Decía así:
"La extraordinaria sagacidad con que el inspector Mackinnon dedujo del olor de pintura, que quizás con ello se ocultase otro olor, por ejemplo el de gas; la audaz hipótesis de que quizá la cámara fuerte fuese también la cámara de la muerte, y la investigación subsiguiente que llevó a descubrir los cadáveres dentro de un pozo que no se usaba, y cuya boca estaba hábilmente oculta por la casilla del perro, quedarán en la historia del crimen como ejemplo destacado de la inteligencia de nuestros detectives oficiales...»
-¡Vaya, vaya! Este Mackinnon es un buen muchacho -exclamó Holmes con sonrisa bonachona-. Páselo a nuestros archivos, Watson. Quizá pueda contarse algún día toda la verdad.
FIN


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