Las Mujercitas se casan (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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.. -gritaba Laurie, encantado de recibir un empujoncito en la cara de aquel puñito que manoteaba sin saber a quién.
-A él le pondrán Juan Lorenzo y a la chiquita Margarita, como su mamá y su abuelita. La llamaremos Daíisy, para que no haya dos Meg. Me supongo que al hombrecito lo llamaremos Jack, a menos que tú le encuentres un nombre mejor -dijo Amy con interés muy propio de una tía.
-Llamémosle "Damajuana"´ y Demi, para abreviar -propuso Laurie.
-Daisy y Demi, ¡espléndido! Justo lo que queríamos..., ya sabía yo que Teddy arreglaría este asunto dijo Jo encantada, batiendo palmas...
Y por cierto que Teddy lo había arreglado, pues los mellizos fueron Daisy y Demi por toda la vida.

VI
VISITAS

-¡Vamos, Jo, a vestirse que ya es hora!
-¿Hora de qué?
-No me digas que has olvidado tu promesa de hacer media docena de visitas conmigo esta tarde.. .
-Muchas son las locuras y audacias que he cometido en mi vida, pero no creo haber estado nunca tan loca como para decir que haría seis visitas en un día cuando una solamente que haga me postra por una semana.
-Pues lo prometiste, Jo, no lo dudes. Acuérdate que fue un pacto entre las dos: yo debía hacerte el retrato a lápiz de Beth y tú ibas a vestirte correctamente y retribuir las visitas de nuestros vecinos. -Si hacía buen tiempo... eso iba especificado en el contrato y yo me atengo al convenio, señor Shylock. Como hay un respetable montón de nubes por el lado del este y no hace buen tiempo, quedo exenta de mi compromiso.
-Eso es pura evasión, Jo, y tú lo sabes muy bien. Está precioso el día, no hay ni miras de lluvia y siempre te vanaglorias de ser fiel a tus promesas, de modo que sé honorable, cumple con tu deber y ya quedarás libre por seis meses.
En ese tiempo Jo estaba entusiasmada con la costura, pues era modista general de la familia y hallábase satisfecha de saber manejar la aguja igual que la pluma. Era irritante que la interrumpiesen en la preparación de una primera prueba y tener que salir a hacer visitas toda endomingada en un día de tanto calor. Además, odiaba las visitas de etiqueta y jamás las hacía, a menos que Amy la obligara con algún pacto, soborno o promesa de alguna clase.

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