La peste escarlata (Jack London) Libros Clásicos

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Entonces
lo invadía una especie de entumecimiento que subía a partir del pie y del
talón, alcanzaba la pierna, las rodillas, los muslos, el vientre, y seguía
subiendo. En el instante mismo en que legaba al corazón se producía la
muerte.
>>Ningún malestar ni delirio acompañaban ese entumecimiento progresivo. La
mente permanecía clara y activa, hasta el momento en que el corazón se
paralizaba y dejaba de latir. Otro detalle no memos sorprendente era la
veloz descomposición de la víctima después de la muerte. Mientras uno la
miraba, su carne parecía desagregarse, reducirse a pulpa.
>>Fue esta última una de las razones de la rapidez del contagio. Los miles
de millones de gérmenes del cadáver quedaban liberados instantáneamente.
en estas condiciones era inútil la lucha de la ciencia. Los bacteriólogos
morían en sus laboratorios en el instante mismo en que se iniciaba el
estudio de la peste escarlata. Estos sabios eran unos héroes. En cuanto
uno moría otro tomaba su lugar.
>>Un sabio inglés consiguió, en Londres, aislar por primera vez el germen.
Se telegrafió la noticia a todas partes, y todo el mundo cobró esperanzas.
Pero Trask (así se llamaba el sabio) murió dentro de las treinta horas.
Había sido encontrado el célebre germen, sin embargo, todos los
laboratorios compitieron para descubrir el contra germen capaz de matar al
de la peste escarlata. Todos estos esfuerzos fracasaron.
En este punto hubo una interrupción de Cara de Liebre:
--¡Los hombres de tu tiempo estaban locos, abuelo! Esos gérmenes eran
invisibles, has dicho, ¿no? ¡Y querían combatirlos con otros gérmenes
también invisibles!... Por eso murieron... ¡Mirá que luchar contra algo
que no se sabe, sirviéndose de algo que se ignora! ¡Vaya tontería!
El vejestorio reabrió de inmediato el manantial de sus llantos. Edwin se
apresuró a consolarle y a morigerar a Cara de Liebre.
--¡Escúchame bien! -dijo este último--. Tú crees en un montón de cosas que
no puedes ver... -Cara de Liebre negó con la cabeza; Edwin prosiguió--:

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