El caso de Charles Dexter Ward (Howard Phillips Lovecraft) Libros Clásicos

Página 31 de 127

Tal cual estoy, solo, no hallo qué hacer. Carezco de los conocimientos de química necesarios para seguir a Borellus y no acierto a descifrar el Libro VII del Necronomicon que me recomendó. Quiero encomendarle que observe en todo momento lo que su merced nos encareció, a saber, que ejercite gran cautela respecto a quién evoca y tenga siempre presente lo que el señor Mather escribió en sus acotaciones al... en que representa verazmente tan terrible cosa. Encarézcole no llame a su presencia a nadie que no pueda dominar, es decir, a nadie que pueda conjurar a su vez algún poder contra el cual resulten ineficaces sus más poderosos recursos. Es menester que llame a las Potencias Menores no sea que las Mayores no quieran responderle o le excedan en poder. Me espanta saber que conoce su merced cuál es el contenido de la Caja de Ebano de Ben Zarisnatnik, porque de la noticia deduzco quién le reveló el secreto. Ruégole otra vez que se dirija a mí utilizando el nombre de Jedediah y no el de Simon. Peligrosa es esta ciudad para el hombre que quiere sobrevivir y ya tiene conocimiento su merced de mi plan por medio del cual volví al mundo bajo la forma de mi hijo. Ardo en deseos de que me comunique lo que Sylvanus Codicus reveló al Hombre Negro en su cripta, bajo el muro romano, y le agradeceré me envíe el manuscrito de que me habla.»

Otra misiva, ésta procedente de Filadelfia y carente de firma, provocó igual preocupación, especialmente el siguiente pasaje:

«Tal como me encarece su merced, le enviaré las cuentas sólo por medio de sus naves, aunque nunca sé con certeza cuándo esperar su llegada. Del asunto de que hablamos necesito únicamente una cosa más, pero quiero estar seguro de haber entendido exactamente todas sus recomendaciones. Díceme que para conseguir el efecto deseado no debe faltar parte alguna, pero bien sabe su merced cuán difícil es proveerse de todo lo necesario. Juzgo tan trabajoso como peligroso sustraer la Caja entera, y en las iglesias de la villa (ya sea la de San Pedro, la de San Pablo, la de Santa María o la del Santo Cristo), es de todo punto imposible llevarlo a cabo, pero sé bien que lo que lograra evocar el octubre pasado tenía muchas imperfecciones y que hubo de utilizar innumerables especímenes hasta dar en 1766 con la Forma adecuada.

Página 31 de 127
 

Paginas:
Grupo de Paginas:         

Compartir:




Diccionario: