Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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-No os contradiré yo, Simon, respondió Jacobo Starr, que se alegraba de encontrar al
viejo capataz lo mismo que estaba hacía mucho tiempo. ¡En verdad que yo me pregunto
por qué no cambio mi casa en Canongate por alguna choza próxima a la vuestra!
-¡Ah, señor Starr, conozco uno de vuestros antiguos mineros, a quien encantaría el
que no hubiera entre vos y él más que una pared de medianería!
-¿Y Magde ? ... preguntó. el ingeniero.
--Mi buena mujer está aún mejor que yo, si es posible, respondió Simon Ford, y está
contentísima porque va a veros a su mesa. ¡Creo que se excederá a sí misma para
recibiros!
-¡Ya veremos, Simon, ya veremos! dijo el ingeniero, que no podía permanecer
indiferente al anuncio de un buen almuerzo después de su largo viaje.
-¿Tenéis hambre, señor Starr?
-¡Sí; positivamente hambre! el viaje me ha abierto el apetito. ¡He venido con un
tiempo horrible! ...
-¡Ah! ¿Llueve allá arriba? respondió Simon Ford con un aspecto notable de
compasión.
-Sí, Simon; y las aguas del Forth están hoy agitadas como la del mar.
-Pues- bien, -señor Starr, aquí no llueve nunca; pero no debo deciros las ventajas que
gozamos, y que conocéis tan bien como yo. Ya estáis en la choza. Este es lo principal;
¡sed bienvenido, os lo repito!
Simon Ford,, seguido de Harry, hizo entrar en la habitación, a Jacobo Starr, que se
encontró en medio de una ancha sala iluminada por varias lámparas, una de las cuales
pendía de las vigas coloreadas del techo.
La mesa, cubierta de un mantel de frescos colores no esperaba más que a los
convidados, para los cuales había cuatro sillas forradas de cuero.
-Buenos días, Madge, dijo el ingeniero.
-Buenos días, señor Starr, respondió la escocesa, que se levantó para recibir a su
huésped.
-Os vuelvo a ver con mucho gusto, Madge.
-Y hacéis bien, Porque es un placer el volver a ver a aquellos para quienes uno ha sido
siempre bueno.
-Mujer, la sopa espera, dijo Simon Ford, y no conviene hacerla esperar, ni tampoco al
señor Starr. Tiene un hambre de minero, y va a ver que nuestro hijo no nos hace carecer
de nada en nuestra choza.
-A propósito Harry, añadió el capataz volviéndose hacia su hijo, Jack Ryan ha venido

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