Los dos hidalgos de Verona (William Shakespeare) Libros Clásicos

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Diría que se ha entibiado mi amistad por Valentín y que ya no le estimo como antes.¡Oh! Pero amo con demasiado exceso a su adorada, y ésta es la razón de que le quiera a él tan poco. Y si de tal manera adoro a esa mujer apenas vista, ¿qué será cuando haya podido apreciarla más? No conozco sino su retrato y ello ha bastado para trastornar mi razón. Pero cuando contemple sus perfecciones todas, forzosamente quedaré ciego. Haré cuanto pueda por reprimir este culpable amor. Si no lo consigo, pondré todos los medios para poseerla. (Sale.)


Escena V
El mismo lugar. -Una calle
Entran RELÁMPAGO y LANZA
     RELÁMPAGO. -¡Lanza! ¡Por mi honor! ¡Bien venido seas a Milán!
     LANZA. -No jures contra ti, amable joven, pues no soy bien venido. He creído siempre que un hombre no está por completo perdido hasta que no le han ahorcado, y que no es bien venido a un sitio hasta que no ha pagado el hospedaje y le ha hecho buena acogida la patrona, diciendo: «¡Bien venido!»
     RELÁMPAGO. -Vamos, pedazo de bruto, ven conmigo a la taberna y ya verás acogidas. Pero dime, sinvergüenza: ¿Cómo se han separado tu amo y doña Julia?
     LANZA. -¡Pardiez! Comenzaron a despedirse con ardor y se separaron riendo.
     RELÁMPAGO. -Pero ¿se casará con él?
     LANZA. -No.
     RELÁMPAGO. -Entonces, ¿se casará él con ella?
     LANZA. -Tampoco.
     RELÁMPAGO. -Qué, ¿han roto?
     LANZA. -No han roto nada. Están tan enteros como antes.
     RELÁMPAGO. -Pero ¿cómo anda la cosa?
     LANZA. -¡Pardiez! Verás. Cuando todo va bien para él, todo va bien para ella.
     RELÁMPAGO. -¡Qué asno te has vuelto! ¡No te entiendo!
     LANZA. -¡Qué bestia eres, que no me comprendes! Eres más insoportable que mi bastón.
     RELÁMPAGO. -¿Qué dices?
     LANZA. -Sí, y te lo hago ver. Mira, me apoyo en él y me sostiene.
     RELÁMPAGO. -Claro, te sostiene, ¿y qué?
     LANZA. -Que sostener y soportar es lo mismo.
     RELÁMPAGO. -Bueno; ¿se efectuará o no el casamiento?
     LANZA. -Pregúntaselo a mi perro: si dice sí, se verificará; si dice que no, se verificará también; si menea el rabo y nada dice, también se verificará.
     RELÁMPAGO. -Según eso, se hará la boda.
     LANZA. -No obtendrás de mí este secreto Sino por medio de parábolas.
     RELÁMPAGO. -Ni de esa manera lo obtendré. Pero ¿qué dices, Lanza, de ver a mi amo tan loco de amor?
     LANZA. -Así le he conocido siempre.
     RELÁMPAGO.

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