A través del espejo (Lewis Carroll) Libros Clásicos

Página 27 de 85

¡Si sólo pudiera llegar a la octava casilla antes de que anochezca! -Y de esta guisa, continuó hablando consigo misma, hasta que al doblar un fuerte recodo del camino, se topó con dos hombrecillos regordetes, pero tan de sopetón que no pudo reprimir un respingo de sorpresa; pero se recobró al momento, segura de que ambos personajes no podían ser más que...

TWEEDDLEDUM Y TWEEDLEDEE

Ambos estaban parados bajo un árbol, con el brazo por encima del cuello del otro y Alicia pudo percatarse inmediatamente de cuál era quién porque uno de ellos llevaba bordado sobre el cuello «DUM» y el otro «DEE». -Supongo que ambos llevarán bordado «TWEEDLE» por la parte de atrás -se dijo Alicia.
Estaban ahí tan quietecitos que Alicia se olvidó de que estuviesen vivos y ya iba a darles la vuelta para ver si llevaban las letras «TWEEDLE» bordadas por la parte de atrás del cuello, cuando se sobresaltó al oír una voz que provenía del marcado «DUM».
-Si crees que somos unas figuras de cera -dijo- deberías de pagar la entrada, ya lo sabes. Las figuras de cera no están ahí por nada. ¡De ninguna manera!
-¡Por el contrario! -intervino el marcado «DEE»-. Si crees que estamos vivos, ¡deberías hablarnos!
-Os aseguro que estoy apenadísima -fue todo lo que pudo decir Alicia, pues la letra de una vieja canción se le insinuaba en la mente con la insistencia del tic­tac de un reloj, de tal forma que no pudo evitar el repetirla en voz alta.
Tweedledum y Tweedledee decidieron batirse en duelo; pues Teweedledum dijo que Tweedledee le había estropeado su bonito sonajero nuevo.
Bajó entonces volando un monstruoso cuervo, más negro que todo un barril de alquitrán; ¡y tanto se asustaron nuestros héroes que se olvidaron de todos sus duelos!
-Ya sé lo que estás pensando -dijo Tweedledum-; pero no es como tú crees. ¡De ninguna manera!
-¡Por el contrario! -continuó Tweedledee-. Si hubiese sido así, entonces lo sería; y siéndolo, quizá lo fuera; pero como no fue así tampoco lo es asá. ¡Es lógico!
-Estaba pensando -dijo Alicia muy cortésmente- en cuál sería la mejor manera de salir de este bosque: se está poniendo muy oscuro. ¿Querríais vosotros indicarme cuál es el camino!
Pero los dos gordezuelos tan sólo se miraron, sonriendo ladinos.
Tanto se parecían a dos colegiales grandullones que Alicia se encontró de golpe señalando con el dedo a Tweedledum y llamándole -¡Alumno número uno!

Página 27 de 85
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: