La aventura del tres cuartos desaparecido (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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-¡Ah! Eso es interesante. ¿A qué hora?
-A eso de las seis.
-¿Dónde estaba el señor Staunton cuando lo recibió?
-Aquí, en su habitación.
-¿Se encontraba usted presente cuando lo abrió?
-Sí, señor; me quedé a esperar por si había contestación.
-¿Y qué? ¿La hubo?
-Sí, señor; escribió una respuesta.
-¿Se hizo usted cargo de ella?
-No. La llevó él mismo.
-¿Pero la escribió en su presencia?
-Sí, señor. Yo me quedé junto a la puerta, y él escribió en esa mesa, vuelto de espaldas. Al terminar de escribir, dijo: «Muy bien, portero; ya lo llevaré yo mismo.»
-¿Qué utilizó para escribir?
-Una pluma, señor.
-¿Utilizó un impreso de esos que hay sobre la mesa?
-Sí, señor; el de encima.
Holmes se levantó, tomó los impresos para telegramas, los acercó a la ventana y examinó
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con mucha atención el que estaba encima del montón.
-Es una pena que no escribiera con lápiz -dijo por fin, dejándolos en su sitio con un resignado encogimiento de hombros-. Como sin duda habrá observado con frecuencia, Watson, la escritura suele quedar marcada a través del papel, un fenómeno que ha ocasionado la disolución de más de un feliz matrimonio. Pero aquí no ha quedado ni rastro. No obstante, me complace advertir que escribió con una plumilla de punta ancha,
así que estoy casi convencido de que encontraremos alguna impresión en este secante. ¡Ajá, seguro que es esto!
Arrancó una tira de papel secante y nos mostró el siguiente jeroglífico:

-¡Póngalo frente al espejo! -exclamó Cyril Overton, muy excitado-.
-No hace falta -dijo Holmes-. El papel es fino y podremos leer el mensaje en el reverso. Aquí está.
Dio la vuelta al papel y leímos esto:

-Así que esto es el final del telegrama que Godfrey Staunton envió pocas horas antes de su desaparición. Nos faltan por lo menos seis palabras del mensaje, pero lo que queda..., «No nos abandone, por amor de Dios»..., demuestra que este joven sentía la inminencia de un formidable peligro, del que alguien podía protegerle. ¡Fíjense que dice nos! Luego existe otra persona afectada. ¿Quién podría ser sino ese hombre pálido y barbudo que parecía tan nervioso? ¿Qué relación existe entre Godfrey Staunton y el barbudo? ¿Y quién es esta tercera persona a la que ambos piden ayuda contra el peligro inminente? Nuestra investigación ha quedado ya concretada en eso.

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