Middlemarch, Un estudio de la vida de las Provincias (George Eliot) Libros Clásicos

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Habló de la línea independiente y las bobadas usuales.

-¿Nada más? -dijo Sir James con gran alivio. -¿Acaso -dijo la señora Cadwallader en tono más áspero-, acaso le gustaría verle convertido en hombre público de esa forma... una especie de memo político?

-Creo que tal vez se le pudiera disuadir. Le disgustarían los gastos.

-Eso mismo le dije yo. Es vulnerable a la razón en ese punto... unos granitos de sentido común en una onza de tacañería. La tacañería es una cualidad vital en las familias: es la manía más segura que puede adoptar la locura. Y algo de locura tiene que correr por la familia Brooke o no veríamos lo que estamos a punto de ver.

-¿El qué? ¿Brooke presentándose por Middlemarch? -Peor que eso. La verdad es que me siento un poco responsable. Siempre le dije que la señorita Brooke sería una esposa estupenda. Sabía que estaba llena de tonterías... todas esas simplezas metodistas. Pero estas cosas se les pasan a las chicas. Sin embargo, por una vez, me han cogido por sorpresa.

-¿Qué quiere decir, señora Cadwallader? -dijo Sir James. Su temor de que la señorita Brooke se hubiera escapado para unirse a la Hermandad Moravia(2) o alguna secta descabellada que la buena sociedad desconocía, quedaba un poco paliado por el conocimiento de que la señora Cadwallader siempre exageraba para peor-. ¿Qué le ha ocurrido a la señorita Brooke? Le ruego me lo diga.

-Está bien. Está prometida -la señora Cadwallader hizo una pausa, observando en el rostro de su amigo la expresión de profundo dolor que intentaba ocultar con una nerviosa sonrisa mientras se fustigaba las botas; enseguida añadió-: prometida a Casaubon.
(2) Comunidades cristianas fundadas en Bohemia en el siglo xv bajo la inspiración de jan Hus.
Sir James dejó caer la fusta y se agachó para recogerla. Tal vez su rostro nunca había acumulado anteriormente tanta repulsión concentrada como cuando se volvió hacia la señora Cadwallader y repitió:

-¿Casaubon?

-Así es. Ya sabe ahora a lo que venía.

-¡Por todos los santos! ¡Es espantoso! ¡Si es una momia! (Ha de comprenderse el punto de vista del rival lozano y decepcionado.)

-Dice que tiene un alma muy grande. ¡Querrá decir una gran vesícula donde le castañeteen los garbanzos!

-Pero, ¿quién le manda casarse con un viejo solterón como él? -dijo Sir James-. Si tiene un pie en la tumba.

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